Política exterior norteamericana y las elecciones presidenciales 2012

Por El Nuevo Diario domingo 18 de marzo, 2012

Las reacciones de los votantes norteamericanas son complejas, demócratas y republicanos, pueden diferir en la visión de los problemas internos y sus soluciones, pero cuando se trata de la política exterior norteamericana, frecuentemente tienen posiciones compartidas.

El orgullo de Norteamérica nunca estará en jugo en unas elecciones presidenciales, el país está por encima de los partidos políticos y sus líderes.

La política exterior norteamericana es producto de intensos debates, que necesitan de arbitraje para buscar los puntos coincidentes y consensuarlos.

El checks and balances, es la distribución de los poderes contemplados en el sistema constitucional, en el que Presidencia, Congreso, Sociedad Civil y otros poderes facticos de la sociedad estadounidense, les permite a estos actores incidir de manera diferenciada en el proceso de la elaboración de la política exterior de los Estados Unidos.

¿Cómo funciona el aparato de política exterior? El Presidente es el Comandante en Jefe, por lo que tiene la facultad o potestad de desplegar tropas, no obstante, que el Congreso es el único que puede declarar la guerra y el Secretario de Estado, es el Ministro de Relaciones Exteriores es quien conduce las líneas diplomáticas que están por lo general previamente establecidas, aunque como en toda función política de estado, el día a día es de su incumbencia y que por lo general es consentida o rectificada por el jefe de estado.

Ahora bien, las acciones en política exterior tienen un saldo electoral positivo o negativo para el partido en el poder y su candidato, máxime si este busca la repostulación presidencial. Permítanme ilustrar con el ejemplo de uno los presidentes más carismáticos de Estados Unidos, Jimmy Carter Jr.

Mr. James Earl “Jimmy” Carter, fue el trigésimo noveno Presidente de los Estados Unidos, perteneciente al Partido Demócrata, caracterizado por ser un promotor de los derechos humanos y los derechos universales, pacifista, conciliador, y quien fomentó de manera exitosa la economía norteamericana.

Debemos destacar que en materia de política exterior, tuvo grandes éxitos, podemos enumerar sucintamente el histórico Tratado del Canal de Panamá (Carter-Torrijos), los Acuerdos de Paz de Camp David, entre Egipto e Israel, el Tratado SALT II con Rusia y el establecimiento de las relaciones diplomáticas con la Republica de China Popular.

En las preferencias de los votantes en las elecciones internas del Partido Demócrata, estaba muy en desventaja para lograr la repostulación, algunos analistas de la política estadounidense llegaron a plantear las posibilidades que el mejor candidato era el Senador Edward Kennedy, sin embargo dos acontecimientos allende de los mares, la toma de los rehenes en la embajada en Irán y la invasión rusa de Afganistán mejoraron la percepción de su imagen electoral, y las velas electorales soplaron a su favor en el Convención del Partido Demócrata, logrando la repostulación presidencial.

Ahora bien, el fracaso del rescate de los rehenes de la embajada en Irán, sepultaron sus posibilidades electorales de la reelección, ganando el Republicano Ronald Reagan la Presidencia, convirtiéndose en el primer presidente que perdía la repostulación en los EE.UU, desde el año 1932 que Herbert Hoover fracasó en su intento de ser reelecto para un nuevo periodo presidencial.

Estos razonamientos de las repercusiones electorales en el manejo de los conflictos internacionales, los hacemos inspirados en el análisis del panorama internacional, marcado por conflictos en Oriente Próximo, caso de Irán y de Siria, así como otra vez sobre el tapete mundial la Guerra de Afganistán.

Es decir, ahora dos de los países que fueron capitales para la derrota del Presidente Carter, están en Escena, Irán y Afganistán, marcados con conflictos disimiles a los del 1979, a mi entender más complejos y comprometedores para la política exterior norteamericana.

El Presidente Barack Obama, con quien mis sentimientos se alinearon desde que su carismática figura saltó a la palestra internacional como aspirante a la Presidencia de Estados Unidos y quien ha tenido un desempeño excepcional en el marco de una crisis de gran envergadura en EE.UU y el resto del mundo, debe emplearse a fondo en los problemas de Irán, Afganistán y Siria, auscultar el sentimiento de los ciudadanos norteamericanos, a fin de que no se repita la historia demócrata del 1979.