Por el futuro!

Por miércoles 2 de abril, 2008

Lo ideal para la democracia dominicana hubiera sido que el Presidente de la República fuera arbitro, y no parte, del proceso eleccionario del la de mayo. Pero las cosas son como las quieren a veces malos gobernantes, políticos inmorales, legisladores de conducta cuestionable, y en fin no como deben ser para el fortalecimiento de las instituciones, para el respeto y el engrandecimiento del sistema político que nos dimos lo s dominicanos tras una tiranía sin ejemplo que conculcó todos los derechos, y nos retrotrajo como nación a la condición de país sin experiencia democrática.

Ahora cuando nos preparamos para ir de nuevo a las urnas, la res posibilidad mayor cae sobre el gobierno, y sobre el tribunal electoral, que tiene necesariamente que darle claras muestras al país, el político/partidista y el que no lo es, de independencia, de respeto y de vocación de servicio en aras de un proceso eleccionario que no tenga ni una leve sospecha de malas artes.

Justo es reconocer que aunque huérfano de propuestas, los candidatos datos presidenciales han dado demostración de respeto mutuo, a aunque es necesario sindicar que el accionar de muchos gobiernistas reeleccionistas deja mucho que decir en ese sentido, y en la medida que la cuenta es regresiva en esas misma medida pareciera que la desesperación se apodera de personas que afirman estar ganado pero cuya conducta refleja que no están tan convencidos ni seguros.

Pero le conviene al gobierno, a la oposición y al país de todos que cesen las malas prácticas, que prime el respeto por la constitución y las leyes de la República y el respeto sin condiciones a la soberana decisión del pueblo en las urnas, que en definitiva será la gran y definitiva encuesta.