Por la creación de Ciudades Patrióticas Modelos en la Frontera

Por El Nuevo Diario domingo 4 de agosto, 2013

La protección de nuestro territorio, de nuestras costumbres, de nuestra cultura, de nuestra idiosincrasia como nación, y de la permanencia como país libre, independiente y soberano, se inicia y concluye, en la frontera.

La permanencia de nuestras creencias religiosas y culturales, nos diferencian radicalmente de las creencias y cultura de los habitantes del lado oeste de la frontera. Por tanto, el Estado dominicano debe, y tiene el deber y la obligación de defender esas costumbres y esas creencias, ya que son parte de la herencia de nuestros ancestros, padres, madres, abuelos y héroes independentistas.

La frontera, es la zona donde inicia la patria. La frontera es la región que se debe defender con mayor ahínco, ya que todos los dominicanos y dominicanas, tenemos que tener siempre presente, que del otro lado están siempre al asecho, aquellos que intentan robarnos una vez más, nuestro territorio, nuestra soberanía, nuestra independencia, puesto que nunca se han dado por vencidos, ante las humillantes derrotas sufridas por nuestros pueblo.

Es por ello, que el Presidente de la Republica, Danilo Medina, como Comandante en Jefe de nuestras Fuerzas Armadas, debe establecer la estrategia pertinente, para que nuestro Ejército Nacional, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea, tomen nuestra frontera.

Sí, que la tomen, y asuman, creando las Ciudades Patrióticas Modelos, donde convivan nuestros hombres de armas, junto a su familia, esposa e hijos.

Estas Ciudades Patrióticas Modelos, deben tener todos los servicios básicos de una ciudad moderna, desde escuelas-politécnicos, universidades, oficinas gubernamentales, proyectos agroindustriales y de investigación, vías interiores y de acceso absolutamente modernas y con capacidad para soportar cualquier tipo de transporte.

Esas Ciudades Patrióticas Modelos, deben tener además, aéreas verdes para la recreación, viveros donde nuestros niños, niñas y adolescentes, aprendan a sembrarlos, para luego reforestar todas las montañas, lomas y caminos de nuestra frontera.

Esas Ciudades Patrióticas Modelos, deben tener hospitales generales, de maternidad, pediátricos y geriátricos, con todas las especialidades medicas, al servicio de sus habitantes, y de todos los dominicanos y dominicanas de la zona.

Pero además, los hombres y mujeres de nuestras Fuerzas Armadas que integrarán las Ciudades Patrióticas Modelos, deben recibir un incentivo especial, y sus familiares, tener todos los gastos educativos, de salud y vivienda cubiertos, absolutamente por el Estado Dominicano.

A mi humilde entender, la mayor amenaza que se cierne sobre la nación dominicana, lo constituyen los haitianos.

Además, mientras los dominicanos no cuidemos y protejamos nuestra frontera, no podremos establecer ningún tipo de estrategia de desarrollo.

Mientras los dominicanos no pongamos orden y reglas claras en la frontera, no podremos combatir la pobreza, ni el desempleo, ni erradicar y controlar las enfermedades infectocontagiosas.

Solo una política decidida de desarrollo económico y social de la zona fronteriza, podrá garantizar la permanencia de nuestra nacionalidad, y la defensa de la nación dominicana.

Por tanto, en cada Ciudad Patriótica Modelo, se debe establecer además, una base aérea moderna, equipada, y en capacidad de responder, ante cualquier amenaza.

En las Ciudades Patrióticas Modelos, cercanas a las costas, se deben establecer también, bases de la Marina de Guerra Dominicana, con los mejores astilleros y barcos que tenga el Estado Dominicano.

Que nada pase por tierra, mar o aire, que no esté controlado por nuestras Fuerzas Armadas Dominicanas. Absolutamente nada.

Tenemos que enviarle un mensaje claro, preciso y contundente, a los habitantes del lado oeste de la isla, que no cederemos ni un ápice, ni un milímetro, en la defensa de nuestra soberanía.

Pero, también, que ese mensaje llegue al mundo, y en especial a aquellas potencias que pretenden que desaparezca la nacionalidad dominicana.

Que tengan muy presente, que los dominicanos estamos dispuestos a defendernos, de todos los intentos intervencionistas que puedan planificar, así como lo hemos hecho en el pasado, cuando peleamos, luchamos y derrotamos a los haitianos, que durante 22 años, asesinaron a nuestras mujeres, hombres y niños.

Que durante 22 años, trataron de aniquilar y erradicar, nuestras costumbres y cultura, cerrando nuestras escuelas, universidad y esclavizando a nuestro pueblo. Que lo tengan muy presente, esa historia no se repetirá.

Pero, que lo tengan muy presente, y recuerden que también derrotamos a los ingleses, en la batalla, dirigida por el Almirante William Penn y el general Robert Venables, en 1654, a los franceses, a los españoles y a los norteamericanos, en dos ocasiones.

Porque los dominicanos y dominicanas, somos un pueblo guerrero, un pueblo heroico, pero ante todo, un pueblo de paz.

Si realmente deseamos cuidar y proteger la patria, continuar el legado de nuestros héroes nacionales independentistas, encabezados por nuestro patricio, Juan Pablo Duarte, tenemos que dar los pasos concretos, para garantizar la continuidad de la nacionalidad dominicana.

Los dominicanos somos un pueblo de paz, pero debemos prepararnos para la guerra, esa es la mejor defensa de nuestro suelo y de nuestra nacionalidad. Se lo debemos a los miles de hombres, mujeres y niños, que ofrendaron sus vidas y sus bienes, para que hoy, podamos vivir libres, independientes y soberanos.