Por la paz pública y la gobernabilidad

Por Carlos Luis Baron viernes 15 de junio, 2012

Algunos amigos apasionados del partido de gobierno, se enojaron con el autor de estas líneas, cuando expresé a pocas horas de que la Junta Central Electoral diera los resultados electorales, que el gobierno que encabezaría Danilo Medina, nacía con el sello de la ilegitimidad. Cometí el error de remitirlo al maestro Georges Burdeau, para que entendieran a cabalidad los conceptos de legitimidad y legalidad, cuando en verdad, mi deber era, explicarles, que de diez dominicanos, sólo tres habían votado por el PLD y su candidato, y por lo tanto, aunque surgiera sobre una base legal, el mismo no logró el apoyo popular suficiente que demanda la legitimidad de un gobierno.

Ahora bien, ¿Es irreversible la ilegitimidad del gobierno de Danilo Medina? Por supuesto que no. Todo dependará de la capacidad y el liderazgo del presidente electo para aplicar políticas públicas encaminadas a beneficiar a los más necesitados, así como, enfrentar con responsabilidad la corrupción administrativa, que hasta ahora, ha sido permitida por el presidente Fernández y establecer su estilo de gobernante, consciente de que tiene una cita con la historia. Si el pueblo percibiese que el presidente electo, es manipulado por el saliente presidente, ahí mismo habrá perdido la batalla.

El punto más delicado que deberá enfrentar el nuevo jefe de Estado, será manejar con sobrada inteligencia, el conflicto interno del Partido Revolucionario Dominicano. Contrario a la insentatez de algunos prominentes dirigentes del PLD, el presidente electo, deberá empeñarse en preservar al PRD, como una expresión de oposición, dentro de un marco de respeto y reconocimiento a su alta votación y a su tradición de instrumento de la democracia dominicana.

El mejor aporte que puede hacer Medina a su incipiente gestión, es usar su emergente liderazgo nacional, para detener la intromisión del PLD en los asuntos internos del PRD. Pienso que la actitud parcializada del Tribunal Superior Electoral, no ayuda al nuevo gobierno. Todos sabemos, que son cuatro miembros del PLD y uno recomendado por Miguel Vargas. Pienso que cualquier medida que busque la división del PRD, sería conspirar contra nuestra democracia.

El pensamiento de John Locke aún tiene vigencia, en la política los hombres actúan bajo dos clases de contiendas: la ley y la fuerza. Si se aplica la injusticia en una intromisión bochornosa en los asuntos internos del PRD, no hay dudas, de que se impondrá la fuerza, el caos, la rebelión en momentos en que el nuevo gobierno no tiene bases populares que puedan defenderlo.

Es elemental que el jefe de Estado sea un guardián de la paz pública. Que respete el balance del poder. Que logre la gobernabilidad y el consenso social. Que apueste a la tolerancia y al debatido concepto de la libertad. Y todo ésto, Danilo podría lograrlo, si respeta al PRD en su justo valor e impide esa odiosa intromisión que todos observamos.

EL AUTOR ES POLITOLOGO