Por qué cambió de slogan el Oficialismo?

Por Carlos Luis Baron viernes 10 de febrero, 2012

Me han preguntado en Peralta, Azua, por qué la campaña oficialista tiró su viejo e insípido slogan de campaña y asumió uno nuevo, vinculado al cambio, y quiero compartir con mis lectores lo que respondí a los dirigentes de allí:

El viejo slogan de campaña del candidato oficialista devino en una complicada obra, sin identidad, que cual remiendo de distintas telas, pretendió a la vez quitarse de encima el peso de la imagen de un gobierno en el punto más bajo de la valoración ciudadana, y mantener contentos a los halcones del palacio. Con los recursos de la gestión, pero sin el bacalao de la imagen, fue la intencionalidad de la campaña del PLD.

Pero esa pretensión se desplomó al chocar con el discurso testarudo de los hechos. La gente tiene ojos y ve a los mismos personajes del gobierno gobernando la campaña, gestionando su costoso patrocinio y remozando sus movimientos estratégicos para reelegirse en posiciones claves del gobierno, si su engendro resultare ganancioso.

La gente se ha dado cuenta que Danilo Medina es una ficha más del mismo dominó, una sucesión peligrosa de Leonel Fernández para la continuidad del despilfarro y la corrupción, una envoltura nueva del mismo producto que, cual purgante, han hecho beber a la población por ocho años consecutivos de abusiva opulencia y megalomanía de poder de un grupo económico que lo controla todo, hasta el juego de pelota.

Nadie aquí ignora que Danilo está arrodillado ante el Palacio Nacional, que desde él le impusieron la consigna, la agenda y los ritmos de su promoción, la candidata vicepresidencial, el coordinador de la campaña y los jefes regionales y sectoriales. Era, como la lenteja, tomarlo o dejarlo, él decidió tomarlo y ahí mismo dejó de ser una propuesta propia, para pasar a ser un mandadero de la intencionalidad continuista de esta desgracia social, política, ética y moral.

La gente lo sabe y, por eso, no parece dispuesta a meter su dedito, sabiendo que la gatita está ahí, oculta, asechando, para morirse de risa el 21 de mayo si uno se como el cuento del trabalenguas de Danilo.

Enterados por todas las encuestas de que la mayoría de la nación desea un cambio político, porque tres cuartos de ella está consciente de que nos llevan por mal camino, los estrategas oficialistas cambiaron su eslogan de campaña para asumir el del cambio, partiendo de la falsa premisa de que esta no es una Nación, sino un conglomerado de tarados que van a perder de vista que no hay dos, sino un sólo cambio: Hipólito Mejía y el PRD.

El país sabe que cambiar, según la Real Academia Española de la Lengua, significa ”dejar una cosa o situación para tomar otra…, convertir o mudar algo en otra cosa, frecuentemente su contraria como cambiar la pena en gozo, el odio en amor, el llanto en risa”; todo el mundo sabe que sólo se puede cambiar cambiando, también los oficialistas saben que El Cambio es Cambiarlos a Ellos; por eso, la desesperada jugada de cambiar de slogan, intentando desguindarse de un cambio que ha de llevárselos de paro.

*El autor es educador, catedrático y consultor, Vocero de Educación de la campaña del Ing. Hipólito Mejía.