¿Por qué y para qué y para qué existe la educación?

Por Carlos Luis Baron sábado 29 de diciembre, 2012

Esa es una pregunta que todos debemos hacernos. Muchos nunca se han detenido ni en la formulación ni en el análisis de esta pregunta o su respuesta; lo dan por sobreentendido. Sin embargo, ha habido personas y movimientos que sí se hicieron esa pregunta.

August Hermann Francke se cuenta entre los que se hicieron la pregunta y le buscaron una respuesta. (Dice el maestro Palacio, que la respuesta es emblemática), pero bien, a la respuesta a que llegó este Clérigo Luterano fue de que el hombre es malo y por eso necesita ser educado.

Tesis, la anterior, que es contradicha por el autor de “Emilio” cunado dijo “el hombre es bueno por naturaleza”; pero sucede que la sociedad lo hace malo, lo corrompe. De ahí la posibilidad de su educación.

Dejemos de lado por el momento, las posiciones de Francke y de Rousseau y tomemos la que fundamenta lo planteado en el hecho de que el hombre llega al mundo con muchas carencias pero con infinitas posibilidades de llenarlas, de suplirlas. Para llenar esas carencias y aprovechar esas posibilidades se auxilia o lo auxilian los que llegaron primero.

¿Dónde están las carencias del hombre? Palacio, en su obra “Educar es mucho más” señala cuatro campos: El biológico, el humano, el social y el cultural.

En el campo biológico el hombre nace lleno de necesidades; tales como la necesidad de protección prolongada ya que nace sin “herramientas” de defensas que pueda utilizar desde su nacimiento o inmediatamente después, a diferencias de otros animales.

En el sentido expresado; el hombre viene desprovisto de instintos o estos son muy “rudimentarios”, muy pobres, aunque trae sus órganos externos, piernas, pies brazos y manos a estos le falta especialización.

Dada que las carencias anteriormente descritas deben y tienen que ser atendidas es que se habla de necesidades biológicas de la educación.

La vida de un hombre, no se desarrolla o desenvuelve como la vida de otro animal, para vivir entre los hombres hay que aprenderlo y en consecuencia se aprende a hablar, a caminar y a usar la inteligencia, para salir o sortear situaciones o acontecimientos.

En el campo humano, el hombre no esta llamado a vivir en la ermita, a ser ermitaño, sino para vivir en sociedades, por lo que debe aprender a respetar a ser productivo, cooperar con el avance y desarrollo de la sociedad que encontró y la que según Rousseau le ata un contrato.

Hasta la entrega 2-3.