Posible caída del presidente de Diputados abre nuevos conflictos

Por viernes 9 de septiembre, 2005

Brasilia, 9 sep (EFE).- La posible caída por corrupción del presidente de la Cámara de Diputados, Severino Cavalcanti, abrió hoy nuevos focos de conflicto entre el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y la oposición brasileña.

El enconado clima creado por los escándalos de corrupción en el Gobierno y el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) empeoró ante la disputa que parece avecinarse por la titularidad de la Cámara Baja, por la para muchos inminente destitución de Cavalcanti.

El presidente de la Cámara, un polémico ultraconservador que está en el cargo desde febrero pasado, quedó en la cuerda floja tras ser acusado, hasta con documentos que llevan su firma, de extorsionar al dueño del restaurante del Congreso a fin de renovar su contrato.

Desde Nueva York, donde asiste a un encuentro de la Unión Interparlamentaria Mundial, Cavalcanti ha negado las acusaciones, pero en Brasilia ya ni le respalda su Partido Progresista, que ha considerado su situación "extremadamente grave".

Al principio, el PT y el Gobierno también se cuadraron en defensa de Cavalcanti, pero documentos surgidos en los últimos dos días y que parecen demostrar su culpabilidad, han hecho cambiar de opinión al partido oficialista, que no está dispuesto a quebrar más lanzas por acusados de corrupción.

Pero el PT tiene su propia crisis, una división en ciernes por los escándalos de corrupción que salpican al partido, elecciones internas el próximo día 18 y ahora la encrucijada que representa la búsqueda de un candidato para suceder a Cavalcanti.

En el PT han asomado ya seis candidatos, todos de las distintas facciones en que está dividido el partido fundado por Lula.

El jefe de la bancada parlamentaria del PT, Henrique Fontana, dijo hoy que la Cámara de Diputados debe evitar el "trauma" de una nueva elección y tratar de decidir quién será el nuevo presidente por consenso.

Sin embargo, reclamó el cargo para el PT, alegando que por una tradición no escrita la Cámara Baja suele ser presidida por la primera minoría, que su partido constituye con 90 diputados.

"No se puede ni se debe vetar al PT, pero tampoco es obligatorio que el nuevo presidente de la Cámara sea de ese partido, que ya está demasiado desprestigiado", dijo hoy el diputado Alberto Goldman, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Según el senador Alvaro Dias, también del PSDB, "el destino de Cavalcanti ya está trazado. Será destituido. Preservarlo sería un desastre total, aunque él aún podría tener un soplo de inteligencia y renunciar a su mandato", declaró a los periodistas.

El derechista Partido del Frente Liberal (PFL), el más inclinado por llevar adelante un proceso de destitución contra el propio Lula por irregularidades en la campaña que le llevó al poder, ya tiene su propio candidato para suceder a Cavalcanti.

Es el diputado José Thomaz Nono, actual vicepresidente de la Cámara Baja, quien hoy dijo que está "listo" para asumir el puesto.

Nono despierta temores en el PT, pues se cree que desde ese cargo podría dar un nuevo impulso al juicio político que el PFL pretende impulsar contra Lula, hasta ahora contenido por Cavalcanti.

Según analistas, la situación creada podría repetir la crisis parlamentaria que llevó a la elección de Cavalcanti en febrero.

En ese momento, el PT navegaba ya en su propia crisis y no pudo presentar una candidatura única a la Presidencia de la Cámara Baja.

Su base parlamentaria se dividió entre dos candidatos del propio PT y Cavalcanti fue elegido con votos de la oposición y hasta de la bancada oficialista.

Esa división nunca fue explicada por el partido de gobierno, pero según el diputado Roberto Jefferson, el principal denunciante de los casos de corrupción que estremecen al país, fue porque el PT había dejado de sobornar a legisladores de varios partidos, como sostiene que había hecho durante los dos primeros años de gobierno de Lula.

"Fue el síndrome de abstinencia", dijo Jefferson, explicando así el descontrol que aún persiste en la base oficialista. EFE