PRD dividido

Por Carlos Luis Baron miércoles 19 de diciembre, 2012

La crisis del Partido Revolucionario Dominicano sólo se puede solucionar de manera política, no legal. El Tribunal Constitucional no podrá aplacar y menos solucionar, la ebullición de demonios que sacude al grupo blanco.

Para que haya una solución a la situación a lo interno del PRD, la única vía el choque político, donde el grupo mayoritario se haga del partido, y luego lance el ramo de olivo, buscando la unidad. Sólo es posible la unidad, cuando un grupo se impone al otro, y entonces elabora un pliego de conducta para ser respaldado o rechazado.

En negociaciones, es un espejismo que pueda nacer la unidad, solo se aplaza el pleito. Cuando en un partido todos creen que son generales y comandantes máximos, solo queda el camino de la anarquía, y en cualquier momento la división.

En su historia, el PRD es un germen de la división. En el exilio se partió, y recién llegado a la República Dominicana, de sus principales dirigentes, muchos formaron grupitos aparte. Se puede dar la división por expulsión, o porque un sector decide ir a trabajar en forma independiente. Juan Bosch se dividió del PRD, y estuvo en la mayor parte de su vida política forjando al Partido de la Liberación Dominicana.

Pero fue una nueva generación, con nuevos métodos y otras alternativas, la que abrió al partido a todos los sectores, y lo lanzó en una carrera hacia el poder. Había un liderazgo sólido del Profesor Juan Bosch, pero también la estrella naciente de José Francisco Peña Gómez, que lo pudo mantener a flote.

El PRD logró recuperar fuerzas, y a pesar de sus problemas internos, y los microbios de la división incumbados, logró sacar fuerzas y llegar al poder, con Don Antonio Guzmán Fernández. El PRD en el gobierno se dividió, con Salvador Jorge Blanco y Jacobo Majluta, y ello le impidió seguir gobernando, y abrió las puertas para el encarcelamiento del hombre de las manos limpias. Pero su más sangrienta división fue la que enfrentó a dos hermanos políticos, compañeros de mil batallas, y que lo sacó del juego electoral triunfante, la de Peña Gómez y Jacobo Majluta. Donde no hay un liderazgo sólido como en el PRD, se va camino de la división o la expulsión, no hay términos medios.

Abrá que ver quién tiene los recursos para imponérsele al otro. Pero los perredeistas deben estar claros en que un partido dividido sale del juego político dominicano, y se le alejan las posibilidades de volver a ser gobierno. A cuatro años de las venideras elecciones, nadie evita la división. Imposible de pararla.