PRD: Un gigante sin cabeza

Por Carlos Luis Baron lunes 4 de junio, 2012

No hay que ser muy inteligente, para darse cuenta de que el partido blanco, sin duda la organización política mayoritaria del país, adolece de una cabeza que se respete, y que se haga respetar, como proceden los verdaderos líderes; que ese es su principal problema, de cara a volver de nuevo a gobernar la nación dominicana.

Sólo hay que reparar, en el número de votos logrados en su favor durante los dos torneos electorales próximos pasados, a pesar de la mala gestión que se hiciera en la etapa final de su último período de gobierno a cargo, en primer lugar. Y en segundo, con todos los cañones puestos, o alineados contra el mismo, en la contienda recién concluida, como la afectación de la aguda crisis interna que le azotaba, cada vez con mayor dureza, y que aún continúa a todo vapor.

No hay duda de que, después de la muerte del Dr. José Francisco Peña Gómez, el único que en verdad lograba “llamar a quieta” a toda la membresía blanca, y posiblemente comenzara antes, lo que ha primado en el seno de esa organización política, para escoger a sus más altos representantes, es la capacidad económica de los individuos que intervienen, al margen de toda condición dirigencial, y del liderazgo político pleno exigible.

Y ocurre que, el hecho de poder gastar grandes cantidades de dinero, no significa tener aptitudes en el orden político; al igual que, actitudes de convencimiento, como de arraigo dentro de las grandes masas; y, probablemente, una de las más importantes, la capacidad de convocatoria siempre requerida.

Creer lo contrario, le ha traído grandes problemas internos al PRD; y, sin lugar a duda, es una de las poderosas razones que se encuentran en la base de sus crisis grupales acostumbradas, y de la formación de las tantas tendencias incidentes que se destacan dentro del mismo.

Por otro lado, esa es una institución que necesariamente, tiene abocarse en lo inmediato, a renovar todos esos cuadros dirigenciales con vigencia dentro de la misma, inyectándoles sangre nueva; marginando ya por completo, ese amplio segmento de “gente quemada”, que a nada tiene que ofrecer, que no sea, traer a la mente de la población recuerdos sobre hechos, y situaciones muy dolorosas, deleznables por competo.

Ahora, hay que procurar sustituir a todos aquellos mal llamados “viejos robles”, que ya de dureza no les queda nada, por gente nueva, reiteramos, pero que en realidad reúna condiciones. ¡No!, con todos estos tránsfugas y aventureros de reciente ingreso, acuñados a lo moderno, que lo único que aspiran es, a recoger donde no han sembrado nada.

Dentro del PRD, aún quedan personas, con tiempo allí suficiente, muy valiosas a nivel representativo, a las que se les debe dar paso; dejarles el camino abierto para que, conjuntamente con los reclutamientos externos que se puedan lograr, relancen esa organización partidarista, en pos de que el “jacho simbólico” pueda volver a encenderse, y arder como otrora lo hacía.

De lo contrario, también procedería recomendar, como ya lo hiciéramos con el PRSC, que su casa nacional vaya siendo preparada para un asilo geriátrico, que comience a recibir no muy tardío, a todos aquellos miembros que no logren pegarse con el partido que ha estado gobernando durante los últimos años; y que, seguirá por los próximos cuatro, con muchas probabilidades de continuar después, si no es que se hace lo posible por sustituirle.

www.RFCaminemos.WorldPress.com