Prelados reiteran en mensaje final “no” a comunión divorciados

Por viernes 21 de octubre, 2005

Ciudad del Vaticano,(EFE).- El Sínodo de Obispos ha expresado su preocupación por la cada vez mayor secularización de Occidente y ha hecho un llamamiento a los católicos divorciados y que se han vuelto a casar para que participen activamente en la vida de la Iglesia, pero ha reiterado que no pueden comulgar.

Así se resalta en el "Mensaje final" de la XI Asamblea General del Sínodo de Obispos, reunida en el Vaticano desde el 2 de octubre, que hoy adelantaron los portavoces del encuentro antes de su aprobación.

El mensaje estaba previsto que se hiciese público hoy, pero debido a modificaciones de último minuto, que no han sido clarificadas, se conocerá detalladamente mañana, pocas horas antes de que Benedicto XVI lo clausure solemnemente el domingo 23.

El lema del Sínodo es "La Eucaristía fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia" y el "Mensaje final" de los 256 prelados asistentes, de 17 páginas y dividido en 26 puntos es: "Eucaristía, pan de vida para la paz del mundo".

Un de los temas tratados y que adquirió gran relieve fue el de la admisión a la comunión de los católicos divorciados que se han casado de nuevo. Al final, tras algunas posturas contrapuestas, los obispos hicieron un llamamiento a esos fieles "a mantener la alegría de ser católicos" y a que participen de modo activo en la misa dominical pero reiteraron el "no" a la comunión.

Sólo podrá comulgar el católico casado por segunda vez que no mantiene relaciones con su pareja y, en ese caso, se le aconseja que lo haga con discreción, es decir, acudiendo a un templo donde no se le conozca, para evitar que alguien pueda escandalizarse.

En el texto, según informaron los portavoces de los diferentes grupos lingüísticos del Sínodo, los obispos expresan su alegría por la presencia de las iglesias de rito oriental, abogan por la "unidad plena y visible" de todos los cristianos y tienen palabras de afecto para los obispos chinos que no han podido participar debido a la prohibición de las autoridades de Pekín.

Los obispos resaltaron las luces y las sombras de la Iglesia Católica y respecto a las primeras expresaron su satisfacción por el aumento de las vocaciones sacerdotales, sobre todo en países de Asia y en los movimientos eclesiales.

Sobre las sombras, los prelados subrayaron la falta de vocaciones, la crisis de las confesiones, la perdida del sentido del pecado y los abusos en las celebraciones eucarísticas.

Respecto a los abusos, los prelados destacaron la renovación litúrgica del Concilio Vaticano II, pero denunciaron que nadie se puede sentir "dueño" de la liturgia, "que es de toda la Iglesia", y usarla a su antojo.

Otro de los temas destacados fue el de la intercomunión. Los obispos se mostraron contrarios, en la misma línea que el secretario de Estado vaticano, cardenal Angelo Sodano, que dijo que no favorece la unidad de los cristianos.

Sodano afirmó que la intercomunión es un problema "muy delicado" y recordó la encíclica de Juan Pablo II "Ecclesia de Eucharistia" en la que el fallecido Pontífice señalaba que la auténtica unidad entre los cristianos da por hecho los vínculos de comunión en la fe, en los sacramentos y en el gobierno eclesial.

Si no se dan esos vínculos, no se puede hablar de unidad, precisó Sodano, quien agregó que si en ningún caso es legítima la concelebración si falta la plena comunión, no ocurre lo mismo con la administración de la Eucaristía en circunstancias especiales a personas pertenecientes a otras iglesias, a las que se les puede dar.

El "número dos" del Vaticano insistió en que una cosa es satisfacer una grave necesidad espiritual para la salvación eterna de los fieles y otra la intercomunión, "que no es posible mientras no se hayan restablecido del todo los vínculos visibles de la comunión eclesial".

Esa misma línea prevalece en el "Mensaje final", en el que los prelados expresaron su solidaridad con las víctimas de los desastres naturales y abogaron por la paz en el mundo, con la mirada puesta en Oriente Medio.

El mensaje no recoge el tema de la ordenación de hombres casados, ya que los padres sinodales han reiterado la necesidad de mantener el celibato, apoyado incluso por los prelados orientales.

Además de ese mensaje, los prelados aprobarán una lista de medio centenar de propuestas, que se mantiene en secreto y que enviarán al Papa.

Con estas propuestas, contenidas en el "Elencus unicus propositionum", el Papa preparará la exhortación apostólica, el documento con el que oficialmente se cierra un sínodo, y que se hace público varios meses después de la reunión. EFE