Preocupa la alta incidencia de desviaciones oculares

Por admin viernes 18 de enero, 2008

La oftalmóloga pediátrica Elupina de León mostró preocupación por la alta incidencia de desviaciones y otras enfermedades oculares congénitas en niños y niñas, por lo que recomendó a los padres llevarlos a la consulta oftalmológica antes de los primeros cuatro meses de vida. La especialista de la Fundación Centro Láser explicó que las desviaciones oculares, conocidas popularmente como “bizquera”, suelen deberse a causas como la hipermetropía y el desbalance muscular.

“Pero, en ocasiones, pueden estar involucradas enfermedades congénitas, entre ellas la catarata, el glaucoma o el retinoblastoma (tumoración de la retina) y manifestarse sólo como una desviación ocular”, resaltó.

“En un bebé prematuro, la retina puede estar afectada y puede manifestarse con desviación ocular, pues no ve bien del ojo que desvía, no puede enfocar las imágenes nítidamente a causa de la retinopatía”, agregó.

Puede padecer, igualmente, de una lesión corneal o una ptosis palpebral, condición en la que el párpado le cubre parte del ojo y a ello puede deberse la desviación ocular, añadió.

De León consideró fundamental realizar un examen oftalmológico completo de los niños y niñas a edad temprana, para verificar que la “bizquera” es sólo un desbalance muscular y que no hay patologías sobreañadidas.

El tratamiento de las desviaciones oculares congénitas depende, en cada caso, de las causas que la originan, establece la representante de Centro Láser. “En los bebés prematuros, hay que tratar la retina para evitar un desprendimiento o cualquier otra lesión que impida la visión en el futuro”, anotó

La especialista en estrabismo y corrección de desviaciones oculares congénitas y adquiridas indica que si el menor presenta catarata, el tratamiento tiene que estar dirigido a eliminarla y colocar un lente intraocular para restablecer la visión.

“Si el niño o la niña tiene una hipermetropía, corresponde colocarle espejuelos para eliminar el defecto refractivo y que enfoque bien, a fin de que el ojo se enderece”, añadió.

“Pero, si descartamos con el examen oftalmológico enfermedades como la catarata, la retinopatía y la hipermetropía, entonces se clasifica el padecimiento como una desviación ocular congénita por desbalance de los músculos y el tratamiento correspondiente debe ser quirúrgico, para balancear los músculos que están ocasionando la desviación”, agregó.

De León estableció que la catarata congénita debe ser intervenida preferiblemente en los primeros meses de vida del niño y que el manejo de la ambliopía u ojo vago debe realizarse con parchado antes de los seis o siete años.