Preocupación por ataques criminales, “acoso” a inmigrantes

Por sábado 8 de octubre, 2005

Washington, 8 oct (EFE).- Grupos latinos y políticos de EEUU reclaman al presidente George W. Bush una posición clara sobre los ataques contra inmigrantes y el "acoso" de organismos federales a los indocumentados que han buscado ayuda tras los huracanes recientes. La Liga Unida de Ciudadanos Latinoamericanos (LULAC) pidió a Bush que "investigue a la policía local y al Servicio de Alguaciles federales en Long Beach, Missisipi, que entraron a un albergue de la Cruz Roja para evacuados por los huracanes".

Según LULAC, los agentes exigieron a los damnificados, que parecían hispanos, que presentaran documentos y los amenazaron con la deportación.

"Es inaceptable, inhumano y contra todo lo que es EEUU que se hostigue a gente que aún está recuperándose de los efectos devastadores de los huracanes", dijo el presidente de LULAC, Héctor Flores.

Diferentes organismos del Gobierno federal, como el Departamento de Seguridad Nacional, las autoridades de inmigración, y las autoridades sanitarias han señalado desde el paso del huracán "Katrina" a finales de agosto que los inmigrantes indocumentados no deben temer cuando necesiten ayuda.

Pero, al mismo tiempo, ha habido denuncias de detenciones y amenazas de deportación de los inmigrantes que buscan asistencia de emergencia, o que se presentan para los empleos de limpieza y reconstrucción en el sur de Luisiana y Missisipi.

LULAC también expresó su "consternación" por los ataques contra peones rurales inmigrantes en Georgia, y "su vulnerabilidad ante los crímenes violentos".

Seis peones rurales mexicanos fueron asesinados en Tifton, Georgia, y una mujer fue violada por hombres que, según informes de la comunidad, podrían estar implicados en otros actos de violencia que han ocurrido durante meses contra esos trabajadores.

El presidente del Partido Demócrata, Howard Dean, dijo que "los ataques en Georgia son sólo los más recientes en una serie de ataques en todo el país en meses recientes en los cuales los hispanos han sido víctimas de creciente acoso, palizas y expulsiones como resultado del creciente sentimiento anti-inmigrante".

Ayer, viernes, un grupo de legisladores demócratas de origen hispano advirtió sobre un creciente "movimiento anti-inmigrante" y exigió públicamente al Gobierno que no tome medidas contra los hispanos víctimas de los huracanes.

En una rueda de prensa del "caucus" demócrata hispano, el grupo de legisladores de ese partido, el representante Robert Menéndez declaró que objetan la forma en que el Gobierno está "discriminando" a los integrantes de esa comunidad en la región afectada por los huracanes "Katrina" y "Rita".

Menéndez aseguró que "el Gobierno lanza redadas e intimida (gente) sólo por su apariencia o el color de su piel; sospechan que podrían ser indocumentados".

Los representantes sustentaron su protesta en informes de prensa según los cuales agentes federales de Policía exigieron papeles y amenazaron con deportar a indocumentados evacuados de esos huracanes, según sus rasgos físicos.

"Hacer de los hispanos blanco de perfiles raciales es una práctica discriminatoria que tiene que acabar", dijo, por su parte, el representante Raúl Grijalva, segundo vicepresidente del grupo de legisladores hispanos.

Grijalva dijo a EFE que lo que ocurre con los hispanos afectados por los huracanes "es parte de la política general" del Gobierno. "Aquí se refleja de un modo más obvio, pero es algo que está pasando en muchas partes de este país", afirmó.

"La persona sin documentos en este país se ha convertido en la cuestión política más divisoria que vemos en Estados Unidos. A mí se me hace que esta actitud que vemos por las agencias federales, la Cruz Roja, etcétera, es parte de ese movimiento anti-inmigrante en este país", indicó.