¡Preservemos la paz!

Por Carlos Luis Baron jueves 16 de febrero, 2012

Los estrategas del gobierno no encuentran punto débil por donde asestar un golpe certero que haga retroceder la candidatura del PRD. Han desplegado y diseminado sus huestes por tres frentes, intentando afanosamente acorralar al candidato Hipólito Mejía, pero este logra capear el temporal con magistral habilidad; su discurso y propuestas lo acorazan y lo consolidan en el primer lugar de las preferencias electorales.

El oficialismo paga “encuestas”, compran comunicadores, le ponen precio a todo. Pujan sin comedimiento en una subasta, en la que ellos son los únicos y mejores postores, poseen una cartera repleta de billetes a costa de los dineros del estado, procurando con todo este accionar vender la idea de que Danilo repunta. Esta estrategia no ha logrado alcanzar su cometido, irrita y repugna a las grandes mayorías sensatas, por esto cada día las presiones sociales y políticas se asocian y provocan sismos que al gobierno, y también al candidato, los remueven, provocando su desplome como una torre sacudida por su base.

La tragedia ocurrida recientemente en Samaná, con un saldo triste de cincuenta y tantas personas fallecidas, desnuda el “progreso” de Leonel y de Danilo, y si le sumamos a esto los hechos ocurridos en esta semana en la que se realizó una persecución indiscriminada contra dirigentes del PRD, allanamientos a periodistas, el cierre de medios de comunicación, retrotraen un pasado oscuro que ya se entendía superado en el siglo que vivimos. El afán desmedido del gobierno por aferrarse cuatro años más en el poder; ha generado un hastío colectivo en toda la sociedad, inclusive de otrora dirigentes del partido de Don Juan, que asqueados por la aberrante corrupción en el gobierno dan su apoyo a Hipólito Mejía y de ahí el empuje que registra el PRD de caras al proceso venidero.

A poco menos de cien días de la celebración de las elecciones, el posicionamiento de Hipólito es firme y ascendente, él es el virtual presidente; para no serlo tendría que ocurrir en el país, un cataclismo de proporciones apocalípticas, que impidan su elección como nuevo timonel de la república; y así debe entenderlo el presidente y sus mas cercanos colaboradores. Tratar de avasallar con el despliegue inescrupuloso de recursos económicos para imponer el continuismo, no ha dado resultado en ninguna parte del mundo. La sensatez y el buen juicio deben y tienen que imponerse. El 20 de mayo estamos convidados a una fiesta democrática, en la que debe respetarse la voluntad del pueblo que ha de decidir quien debe ser su nuevo presidente. Respetando este sagrado derecho avanzamos y se preserva la paz.