Presidente admite fallos pero garantiza soluciones rápidas

Por viernes 2 de septiembre, 2005

Washington, (EFE).- El presidente de EEUU, George W. Bush, presionado por las críticas, admitió hoy que los resultados de las operaciones de emergencia no son los esperados pero aseguró que van a cambiar, habrá más ayuda y Nueva Orleans volverá a ser lo que era.

"Estoy satisfecho con la respuesta. No lo estoy con los resultados", dijo Bush cuando le preguntaron las razones por las que el país más rico del mundo tenía dificultades para hacer frente a la catástrofe provocada por el huracán "Katrina".

Lo que sí rechazó de plano es la versión de quienes dicen que EEUU no tiene capacidad para hacer frente a este desastre y a la guerra de Irak al mismo tiempo. "Haremos las dos cosas. Tenemos recursos para ambas", dijo.

Bush se reunió con el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, -uno de los más críticos con la respuesta del Gobierno federal-, para asegurarle que las cosas van a cambiar y, de hecho, ya han mejorado esta tarde con la entrada a la ciudad de un convoy militar cargado con provisiones para los damnificados.

"Vamos a restablecer el orden en Nueva Orleans" y la ciudad volverá a ser la gran ciudad que era antes, dijo Bush al comienzo de la gira que hoy realizó por las zonas más dañadas por el huracán, para comprobar de primera mano el alcance de la tragedia e intentar levantar los ánimos de los afectados.

Antes de llegar a Nueva Orleans, Bush sobrevoló las costas de Misisipi e hizo una pequeña escala en la ciudad de Biloxi (Misisipi), una de las más dañadas por el huracán y en las que más víctimas mortales se han registrado por el momento.

Habló con algunos de los afectados, a los que dio consuelo y prometió ayuda. "¿Cómo estás?", le preguntó a una joven, acompañada de su hermana. Ambas se acercaron a él para pedir comida y ropa.

"No tengo nada (…) no tengo ropa", dijo una de ellas, mientras el presidente la consolaba con un abrazo y le aseguraba que comprende su situación y que van a tener la ayuda que piden.

Tras recorrer a pie algunos de los lugares arrasados por el huracán, Bush declaró a la prensa que "son momentos duros" pero "lo primero es lo primero: vamos a poner a salvo" a las miles de personas que se vieron atrapadas por la catástrofe, aseguró.

Después, prosiguió, se ayudará en las tareas de reconstrucción y el trabajo no se dará por concluido hasta que se haga "lo mejor posible".

El presidente repitió un mensaje similar en Mobile (Alabama), donde hizo la primera parada de su gira.

Allí, tras ser informado por responsables políticos y de los servicios de emergencia, dijo que el Gobierno federal tiene su parte de responsabilidad en lo que está ocurriendo y la va a asumir.

"Tenemos la responsabilidad de limpiar este caos", aseguró Bush rodeado por el gobernador de Alabama, Bob Riley; el de Misisipi Haley Barbour, y el director de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), Michael Brown.

A su juicio, "es como si toda la costa del Golfo (de México) hubiese sido arrasada por el peor tipo de arma imaginable".

Las quejas le estaban llegando por todas partes, especialmente de su eterno crítico, el cineasta Michael Moore, quien le envió una carta en la que le pregunta "¿dónde están los helicópteros, cuando miles de personas necesitan ser evacuadas de Nueva Orleans?".

"Vamos ¡son negros!, quiero decir. No es como si esto hubiese ocurrido en Kennebunkport", prosigue en la misiva el popular cineasta, en alusión al lugar donde la familia Bush tiene una residencia de verano junto al mar en el estado de Maine.

Las situación comienza a afectar también a los ciudadanos de a pie de todo el país ya que, cada vez que van a llenar los depósitos de sus vehículos, ven como el precio ha vuelto a subir.

Bush es consciente de ello, hasta el punto de que hoy, en vísperas del largo fin de semana de la fiesta del Trabajo, que se celebra el lunes, ha advertido a los estadounidenses que piensen viajar de que van a encontrar problemas no sólo con el precio, sino también con el suministro de la gasolina.

El Gobierno está "ocupándose de este problema", dijo, poco después de que el secretario de Energía, Samuel Bodman, informara de que la Agencia Internacional de Energía liberará 60 millones de barriles de petróleo a lo largo del próximo mes para ayudar a EEUU a paliar su crisis energética.

El Congreso de EEUU ya aprobó hoy una partida de 10.500 millones de ayuda de emergencia que "voy a firmar esta noche", dijo el presidente, quien precisó que se trata sólo de una cantidad inicial.

Bush aprovechó la ocasión para pedir a los estadounidenses que aporten su grano de arena, un llamamiento que reiteró su esposa, Laura Bush desde la localidad de Lafayette, muy cerca de Nueva Orleans. EFE