Presidente de Nicaragua retoma proyecto de construcción del Canal Interoceánico

Por Carlos Luis Baron domingo 15 de julio, 2012

La idea de construir un canal interoceánico en Nicaragua data desde 1567, cuando el rey Felipe II de España ordenó un estudio para construir una vía interoceánica que pasara por el rio San Juan y el lago de Nicaragua, considerando a esta nación centroamericana como el país con las mejores condiciones para construir dicha obra. El apoyo financiero del proyecto procedería en gran medida de firmas europeas y del este de Asia, pero no llegaron a concretar sus intenciones.

En 1902 el canal se hizo realidad en Panamá que empezó a funcionar en 1914, luego de una campaña del Senado de Estados Unidos contra la realización del proyecto en Nicaragua que incluyó una estampilla nicaragüense con la imagen de un volcán en erupción.

El proyecto del Canal en Nicaragua fracasó en 1910, cuando los “marines” de Estados Unidos invadieron Nicaragua y pusieron fin al coqueteo de Managua con Europa y Japón.

Según el historiador nicaragüense Roberto Sánchez, el único intento, en la práctica, que se ha hecho por construir un canal fue en 1890 cuando una empresa estadounidense dragó "varios kilómetros" en San Juan del Norte o Greytom, junto a la desembocadura del río San Juan, en el sector sur del Caribe del país, sin concluirlo.

Posteriormente, Estados Unidos y Nicaragua mantuvieron vigente, entre 1914 y 1971, un tratado para la posible construcción de otra vía similar que daba concesiones a perpetuidad a los norteamericanos.

Esa convención establecía los derechos exclusivos de EEUU para la construcción, utilización y mantenimiento de un canal interoceánico por la ruta del río San Juan y el Gran Lago, o por cualquier otro trazado sobre el territorio nicaragüense.

Luego el proyecto del canal fue apoyado en 1989 por inversores de Japón, pero por dificultades con el primer régimen sandinista (1979-1990), que también encabezó el Presidente Daniel Ortega, no se logró concretar. Finalmente en los años noventa, se creó la Fundación del Gran Canal de Nicaragua, con el objetivo de presentar un estudio de factibilidad que el gobierno pudiera respaldar.

Entre otras de las intenciones, fue el proyecto presentado por el ex presidente Enrique Bolaños el 2 de octubre del 2006, a pocos meses de abandonar el poder, durante una Reunión Hemisférica de ministros de Defensa.

En este proyecto los costos del Canal Interoceánico por Nicaragua se estimaban en US$18,000 millones de dólares, 280 kilómetros de largo y un período de 12 años para terminarlo. De concretarse, permitiría el tránsito de barcos de 250,000 toneladas, el doble de lo que poseería el Canal de Panamá tras su ampliación.

El ambicioso proyecto enfrentaba, entre otras complicaciones, el Costo de la Obra que tendría que ser financiado con inversión extranjera, mediante una licitación internacional, ya que un país pobre como Nicaragua no tenía la capacidad de costear una inversión equivalente a 13.5 veces el proyecto de Presupuesto de la República en el 2007 y hoy cuatro veces mayor que el Producto Interno Bruto (PIB), el cual, según el Banco Central de Nicaragua, apenas llega a 7,000 millones de dólares.

El impacto ambiental fue otro de los temas que generó gran controversia, ya que mientras un sector planteaba que bastaría con reforestar determinadas áreas, otros sectores, entre ellos ambientalistas, consideraban que la construcción del canal sería perjudicial para el ecosistema y la población indígena, lo que significaría talar una de las pocas zonas boscosas que quedan en el mundo.

Otro factor importante fue la voluntad política, no sólo del gobierno actual sino de los gobiernos subsiguientes, ya que el tiempo mínimo requerido para construirlo era de 12 años, lo que implicaba que este proyecto iba más allá de la trascendencia de un período gubernamental.

La idea de hacer una vía interoceánica por Nicaragua ha sido relanzada por el Presidente Daniel Ortega, al enviar al Congreso nicaragüense una iniciativa de ley para construir ese canal en 10 años, con un costo de 30.000 millones de dólares y, de acuerdo al proyecto, la obra será "complementaria" y no "competitiva" con el Canal de Panamá.

El martes 3 de julio del 2012, la Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó con amplia mayoría (86 votos de los 88 diputados presentes en el plenario, con 2 abstenciones), la Ley para la construcción del Canal Interoceánico, la cual ha sido calificada por legisladores nicaragüenses de “histórica”.

El Presidente Ortega se ha encargado de promocionar el proyecto, así lo hizo el pasado el 4 de febrero de 2012 en Caracas, cuando pidió el respaldo a los jefes de Estado de la Alianza Bolivariana para los pueblos de América (ALBA) para crear el canal, tras reiterar su viabilidad económica y decir que el de Panamá no tiene "capacidad para las demandas cada vez mayores que tiene Estados Unidos".

Nicaragua, que impulsará el proyecto como una empresa mixta de carácter público y privado, será dueña del 51% de las acciones y de las ganancias, y ofrecerá el restante 49% a los inversores, que podrán ser países, organismos internacionales, individuos o empresas.

Según el proyecto, existen seis alternativas para la construcción del canal interoceánico por Nicaragua, incluida una que uniría el Pacífico con el Caribe por el Gran Lago y el río San Juan, fronterizo con Costa Rica. Lo que beneficiaría en gran manera el comercio internacional, disminuyendo el tiempo y los costos de traslado de mercadería hacia los demás continentes.

Las otras rutas atraviesan el Gran Lago y otros ríos ubicados en el norte y el Caribe nicaragüense.

El vicecanciller Manuel Coronel, quien preside una comisión gubernamental encargado de los pre estudios de factibilidad del megaproyecto, manifestó que empresarios chinos, rusos y brasileños han mostrado interés en la factibilidad del Canal Interoceánico por Nicaragua y que los estudios definirán la ruta que uniría el Mar Caribe con el Océano Pacífico, que eventualmente utilizaría el cauce del río San Juan, en la zona sur del país.

La gran beneficiaria de esta gigantesca obra seria la República Dominicana, debido a su trayectoria con Nicaragua y su posición geoestratégica en el Caribe. Saludamos enhorabuena la presente iniciativa del Presidente Ortega, de retomar este proyecto que permitirá relanzar la economía de Nicaragua, logrando con ello el desarrollo esperado por todos los habitantes de este hermoso país que aún esperan el momento de rebasar la angustiosa pobreza que afecta a casi el 40 por ciento de su población.

El autor es actualmente embajador de la República Dominicana en Nicaragua