Primera invasión norteamericana y la lucha de Vicente Evangelista

Por Carlos Luis Baron miércoles 11 de julio, 2012

El 29 de Noviembre de 1916 se dio inicio formal a la primera ocupación militar Estadounidense (1916-1924) en la Republica Dominicana. Esta ocupación tuvo como pretexto, poner en “orden” las luchas internas entre diversos grupos nacionales; pero en realidad se proponía dos cosas: 1)- Intervenir definitivamente las aduanas dominicanas para cobrar deudas del Estado con bancos norteamericanos y 2)- a decir del historiador Franklin J. Franco “las islas del Caribe adquirieron, por su cercanía al territorio norteamericano, y al Canal de Panamá, hecho que reducía enormemente el costo del transporte y a su vez brindaba una mayor seguridad en su océano atlántico que comenzaba a ser amenazado por los submarinos de guerra alemanes, una importancia capital para Estados Unidos, tanto desde el punto de vista económico como militar”

Esta ocupación arbitraria y violatoria de la soberanía nacional, generó, como era de esperarse, que diversos sectores nacionales manifestaran de varias maneras su descontento con la ocupación y desde la región este de la Republica Dominicana, surgió una casta de patriotas que resistió con uñas y dientes la férrea y criminal dictadura militar impuesta por las fuerzas extranjeras.

Vicente Evangelista fue uno de esos patriotas que devino en líder de un movimiento de campesinos que vieron expropiadas sus tierras de forma abusiva por el ejército invasor para favorecer a los ingenios azucareros norteamericanos que se asentaron en esa región.

El patriota dominicano, derroto en más de 10 ocasiones a las fuerzas militares estadounidenses que intentaban aplastar la resistencia patriótica. Las razones de estas derrotas tienen varios motivos: el conocimiento del terrero, la pericia militar de los Gavilleros del Este y sobre todo, la enorme solidaridad de los campesinos, que a decir del Dr. Franco, de día eran jornaleros y de noche iban a llevar información de inteligencia a los alzados en armas.

Producto de la impotencia del ejército norteamericano para derrotar a Vicente Evangelista y su grupo irregular, decidieron tomar el camino de los cobardes y tender una y trampa, con el ardid de negociar una acuerdo de paz, mediante el cual le ofrecían la gobernación de la provincia de El Seibo, lugar de donde era nativo Vicente a cambio de deponer la lucha guerrillera.

El Gavillero seibano, creyó en las palabras del ejército de ocupación y confiado llego la gobernación del pueblo, lugar acordado para formalizar el pacto. Importante acotar que a la llegada de Vicente Evangelista a la ciudad, la gente lo recibió como lo que era para su pueblo: un héroe.

Nos narra el Dr. Franco que: En aquel lugar se encontraba el coronel Davis y el mayor Taylor, alias tifo, apodado así por su crueldad, junto a un pelotón de soldados norteamericanos. Inmediatamente después de los saludos protocolares, sorpresivamente todos encañonaron al guerrillero, le apresaron y amarraron con cadenas”

Gregorio Urbano Gilbert, un patriota de un valor inconmensurable, citado por el Dr. Franco señala que fue: “Arrojado a una carreta tirada por mulos, envuelto en cadenas, cuyos eslabones de hierro tintineaban con los movimientos, fue conducido el general Evangelista al campamento Miramar.” Y allí fusilado frente al mar por el pelotón norteamericano.

Esta acción traicionera y cobarde que termino con la vida del líder campesino y guerrillero Vicente Evangelista sucedió el 6 de Julio de 1917 y hoy 95 años después, queremos rendirle tributo, pues después de su asesinato, su ejemplo prendió el este y no dio tregua al ejército invasor hasta su salida en 1924.

El autor es periodista dominicano.