Problemas de seguridad perjudican los esfuerzos de reconstrucción

Por miércoles 19 de octubre, 2005

Washington, 19 oct (EFE).- Los problemas de seguridad en Irak están agotando los fondos que EEUU asignó para la reconstrucción del país y muchos proyectos tendrán que abandonarse, han admitido fuentes del Gobierno.

En 2003, poco después del derrocamiento de Sadam Husein como resultado de la intervención militar encabezada por EEUU, el Banco Mundial calculó que la reparación de los servicios esenciales del país tendría un costo de unos 56.000 millones de dólares.

De esa cifra, el Congreso de EEUU ha autorizado 30.000 millones de dólares, gran parte de los cuales se han utilizado en el entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes.

Otros países que apoyaron la ocupación militar del país han prometido entre 14.000 y 17.000 millones de dólares.

El Gobierno del presidente George W. Bush también prometió que pondría en marcha un plan de reconstrucción que se financiaría a través de los ingresos por la exportación de petróleo iraquí.

Pero la violencia, que se ha cobrado la vida de casi 2.000 militares estadounidenses, no sólo ha tenido como blanco a las fuerzas militares de ocupación sino también a los servicios públicos y las instalaciones de producción petrolera.

En una audiencia legislativa, el inspector especial de EEUU para la reconstrucción, Stuart Bowen, admitió el martes que, aunque se han completado más de 2.000 proyectos, no se han podido restablecer los servicios de agua potable y electricidad ni se ha logrado recuperar la producción petrolera a niveles existentes antes de la guerra.

El funcionario indicó ante el subcomité de Reforma del Gobierno de la Cámara de Representantes que si bien las causas pueden ser numerosas y válidas, la existencia de esta brecha significa que muchos proyectos se "quedarán en el tintero".

Bowen agregó que "si EEUU y el mundo no dan el tiempo necesario para que Irak asuma (el costo de reparar) su propia infraestructura, se corre el riesgo de perjudicar y hasta de revertir el valor de las inversiones que hemos hecho".

El inspector para la reconstrucción manifestó que los países que anunciaron donaciones deberían cumplir sus promesas y las autoridades iraquíes tienen que combatir la corrupción y ajustar sus presupuestos para superar el problema.

El reconocimiento fue aprovechado por la oposición demócrata al Gobierno para denunciar un fracaso de los esfuerzos de reconstrucción.

Refiriéndose al testimonio de Bowen, el demócrata Henry Waxman afirmó que "él también ha determinado que existe una enorme diferencia entre lo que el Gobierno ha prometido y lo que ha cumplido".

El legislador afirmó que la producción petrolera iraquí sigue muy por debajo de los niveles anteriores a la invasión.

También la generación de electricidad y el acceso al agua potable están por debajo de lo que era antes de la ocupación.

Waxman dijo que gran parte de los problemas tiene su origen en contratos entregados sin licitación por el Gobierno de EEUU para obras de reconstrucción y el fracaso en los esfuerzos por lograr la paz en el país.

Los demócratas también criticaron al Departamento de Defensa por no enviar a sus auditores a Irak a supervisar la reconstrucción del país y permitir que hagan su trabajo desde Washington.

Según manifestó Thomas Gimble, inspector general del Departamento de Defensa, "probablemente" el Pentágono debería tener "una mayor presencia" en Irak.

El republicano Christopher Shay, presidente del subcomité sobre Seguridad Nacional, amenazas emergentes y relaciones internacionales de la cámara baja, dijo que EEUU logró "un progreso considerable" en la reconstrucción de Irak, pero reconoció que ésta se ha visto obstaculizada por "una seguridad volátil que altera y retrasa las obras al tiempo que agota los recursos fiscales".