Problemas internos persiguen a Bush en primera jornada cumbre

Por sábado 5 de noviembre, 2005

Mar del Plata (Argentina), 5 nov (EFE).- El presidente de EEUU, George W. Bush, concluye hoy su participación en la IV Cumbre de las Américas que, en su primera jornada al menos, no le reportó el descanso que anticipaba de sus problemas internos. El mandatario vive los momentos más bajos de popularidad en su país y algunas encuestas le atribuyen un índice de aprobación de sólo el 37 por ciento, a raíz del llamado "caso Plame" sobre la filtración del nombre de una agente de la CIA a la prensa, su gestión tras los huracanes o la guerra en Irak.

Su participación en la IV Cumbre de las Américas le daba la oportunidad de dejar atrás sus problemas internos y retomar la iniciativa internacional.

Pero en Mar del Plata, donde se celebra la cita continental, se encontró con varios reveses en la primera jornada de la reunión de los mandatarios de 34 países americanos, todos los del continente excepto Cuba.

Miles de manifestantes se concentraron en la primera jornada de la cumbre en las calles de la ciudad, en unos actos que degeneraron en disturbios violentos.

Un banco fue incendiado, varias tiendas quedaron con los cristales rotos y banderas estadounidenses fueron quemadas antes de que la Policía disolviera a los manifestantes con gases lacrimógenos cerca de donde se celebraba la reunión.

Y el presidente venezolano, Hugo Chávez, uno de los mayores críticos internacionales de Bush, dirigió un discurso a los manifestantes en el que arremetió contra la política exterior estadounidense y aseguró que Mar del Plata sería la "tumba" del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Bush respondió hoy que sería "educado" cuando se encontrara con Chávez durante la cumbre.

Pero, por si acaso, los organizadores tuvieron buen cuidado en mantenerlos bien separados en la "foto de familia" de la reunión. De hecho, pocos minutos antes, al darse cuenta de que el orden original les dejaba a poca distancia -Bush en el centro en primera fila, Chávez en la segunda- movieron discretamente las tarjetas con los nombres.

En días anteriores, la Casa Blanca se había esforzado por subrayar que "esta cumbre no es sobre Hugo Chávez" y en hacer hincapié en el programa de promoción de la democracia y libre comercio, el lema de la cumbre.

Pero también ahí Bush encaró dificultades. Estados Unidos pretendía incluir en la declaración final un compromiso para reanudar las negociaciones sobre el ALCA, que debía haber entrado en vigor en enero pasado pero cuyas conversaciones están estancadas desde hace dos años.

Sin embargo, hasta el momento no se ha conseguido llegar a un acuerdo. Un total de 29 países, encabezados por Chile y México, están de acuerdo con dar un impulso al ALCA.

Otros cinco, Venezuela y los miembros del Mercosur -Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay- se oponen y alegan que es necesario esperar al resultado de las próximas negociaciones ministeriales de la ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que tendrá lugar en diciembre.

Y, si el presidente estadounidense esperaba que con su presencia en Mar del Plata sus problemas internos quedaran relegados, quedó decepcionado.

En la primera ocasión en que aceptaba preguntas de la prensa estadounidense desde que la semana pasada el "caso Plame" forzara la dimisión del alto funcionario de la Casa Blanca Lewis Libby, Bush se vio acribillado por preguntas al respecto y se limitó a responder, en cada caso, que la investigación "se está desarrollando de manera muy seria" y no se pronunciará hasta que no esté acabada.

Bush se reunió el ayer, viernes con su colega argentino, Néstor Kirchner, quien le planteó la necesidad de reformar el Fondo Monetario Internacional en una conversación "que no buscó la placidez, sino la verdad".

También dialogó con los presidentes de los países andinos, con los que EEUU negocia un pacto de libre comercio, y con los mandatarios centroamericanos y de la República Dominicana, cuyo tratado de libre comercio, el CAFTA-DR, entrará en vigor en enero.

Asimismo, Bush dialogó con el presidente chileno, Ricardo Lagos, con cuyo país EEUU mantiene un tratado de libre comercio bilateral.