Promesas electoral engañosas

Por Carlos Luis Baron miércoles 28 de marzo, 2012

Cuando una organización política utiliza la mentira para obtener el triunfo electoral, se está apartando de los valores éticos, morales y principios elementales que deberían propugnar a futuro el bienestar de la nación.

La verdad habla de la búsqueda del bien y es a partir de ella que los partidos deben conocer y respetar a sus seguidores actuando conforme a los ofrecimientos realizables que prometen.

Parece que en los momentos actuales los candidatos y partidos políticos necesitan falsear la verdad para dar una imagen diferente de la que realmente tienen. Es también una manera de manifestar cierto disgusto consigo mismo como persona y grupo; y en lugar de buscar mejorar sus debilidades internas, se ocultan tras una máscara.

Temen perder la imagen falsa, se crean tensiones, angustias e invierten muchas energías engañando. Dijo alguien en algún momento que: “La mentira tiene la función de fabricar personas y mundos falsos que hasta el que los inventa se los cree”. Cuando el hábito de mentir se vuelve costumbre es muy difícil superar esa condición.

Como decíamos en un artículo escrito hace unos días, quienes sufren en un ambiente electoral cargado de promesas engañosas son los que prometen cosas a sabiendas de que jamás podrán cumplirlas. Con ese comportamiento se descalifican para el futuro; se cierran las puertas de volver asumir “el poder” mediante el favor del voto mayoritario. De igual manera, sufre la población en general, la cual no logra ver más allá de la mentira, cayendo embaucada y entrampada en esa dinámica de juego político que afectan sensiblemente sus deseos de desarrollo.

Para confrontar los engaños o mentiras de campaña electoral es necesario que dejes a tras las pasiones políticas y abraces los ideales y principios bajo los cuales se fundó la agrupación de la cual forma parte, obviamente, esto únicamente pueden hacerlo los militantes activos. También demandar de los dirigentes de la organización honestidad. Se puede cambiar en ellos el modo de ser si se promueve la extraordinaria palabra: sinceridad. Y si se aconseja al candidato y al partido a valorarse.

Los simpatizantes comunes pueden identificar promesas engañosas confrontando las ideas de quienes hacen dichos planteamientos exigiéndoles que comparen sus ofertas con otras experiencias locales pasadas. Casi siempre las promesas de campaña son las mismas y se vuelven cíclicas y carnavalescas para cada proceso de elección. Una promesa incumplida por un funcionario en el pasado, fácilmente vuelve a ser desatendida en el futuro.

La palabra verdad abarca la honestidad, la buena fe y la sinceridad humana en general, hasta el acuerdo de los conceptos con las cosas, los hechos o la realidad en particular.

Necesitamos con vehemencia candidatos y partidos políticos que en la actual campaña electoral sean honestos, estén impregnados de buena fe, sinceros, creíbles, humildes, dedicados y sin intenciones de obtener el triunfo electoral cimentado en falsedades.