Que admitan su división y que miren hacia adelante

Por Carlos Luis Baron viernes 21 de diciembre, 2012

El Partido Revolucionario Dominicano PRD está visiblemente dividido aunque ninguno de los dos bandos que mantienen un fuerte pugilato por el control institucional lo admita, pero es evidente está indiscutiblemente no solo dividido, sino inhabilitado para ser opción ni siquiera como oposición por decisión de dos dirigente que se creen mantener la supremacía sobre la gran mayoría y sobre todo, sobre más de los dos millones de electores.

El PRD, es un partido de masas que ha tenido grandes dirigentes, pero líder solo el Dr. José Francisco Peña Gómez, quien en vida se encargo de no permitir el desarrollo de nuevos líderes para bien o para mal de esa organización política, lamentablemente el día de su muerte no se lo llevó, sino que abandonó este mundo creyendo en sus compañeros porque entendía cumplirían su legado.

El Partido Revolucionario Dominicano en alguna ocasión fue llamado por su dirigencia como el partido de la esperanza nacional, ahora solo es la manzana de la discordia de la que se disputan dos de sus dirigentes, por un lado el Ing. Miguel Vargas Maldonado, que en nombre de la institucionalidad mantiene el partido secuestrado y por el otro el Ing. Hipólito Mejía, quien se encuentra atrincherado junto a un grupito de sus seguidores que reclaman ser los auténticos dueños del PRD, como si a ninguno de los dos le perteneciera o le importase la crítica situación por la que atraviesa el país.

Pero el PRD no es patrimonio de nadie en particular, sino de todo aquel que consta en su lista de militancia partidista y sobre todo de lo más de dos millones de electores que pusieron su esperanza para que el destino de la República Dominicana diera otro giro a favor de la gran mayoría de ciudadanos de la nación, a quienes los intereses personales de dos de sus dirigentes le mataron la necesidad de cambio y por ende han aniquilado de manera indirecta la democracia en el ámbito político nacional.

Desde que pasaron las elecciones presidenciales el 20 de mayo del año en curso, el PRD se ha convertido en una organización muerta, inactiva é incapaz de asumir su papel como ente social y como partido mayoritario de la oposición, debido a que los intereses personales tanto de Vargas Maldonado, así como de Mejía, han provocado que aquellos miembros que no se encuentran agrupados en ninguno de los dos bandos en pugna entiendan que mientras no se resuelvan los problemas internos en los altos mandos dirigenciales, nadie debe mover un solo dedo sino no es bajo el lineamiento de un PRD unido tanto a nivel nacional, así como en las diversas seccionales del exterior, es decir.

La pugna interna de dos de sus dirigentes ha matado la voluntad y el deseo de trabajo de todo el partido.

Esta situación ha permitido el desbande de muchos dirigentes y militantes hacia otros entornos y parcelas, ya que ante la incapacidad de acción frente a la problemática existente y decepcionados por la situación están decidiendo buscar otros senderos.

Ellos no lo admiten aunque visiblemente se ve de lejos, y si es que las diferencias entre ambos son tan profundas, las heridas incurables, entonces que se dividan de una buena vez y por toda para que aquellos que decidan no atrincherarse tengan la libertad de irse a luchar junto a Guillermo Moreno, Max Puig, o simplemente se vendan por kilos como carnes de cerdos flacos al gobierno de Leonel Fernández (perdón) de Danilo Medina como sabemos que muchos lo harán.

Que se resuelva ya la crisis interna del Partido Revolucionario Dominicano o que se divida definitivamente porque es la única salida para que aquellos que queden dentro PRD puedan reorganizarse, aunque se sabe que esto ya no le da opción de poder.

Lo de Miguel Vargas Maldonado é Hipólito Mejía es un show de mal gusto que está afectando más allá de la frontera partidista, aunque la capacidad de ambos no le ha permito verlo de esa manera; que se vayan porque dos gallos de pelea no caben en un solo gallinero, lo cierto es que ellos, tanto uno como el otro han destruido al partido como lo dijera el Dr. José Francisco Peña Gómez, sólo el PRD destruye al PRD.