Que la sensatez se imponga en los últimos días de la campaña electoral

Por Carlos Luis Baron domingo 6 de mayo, 2012

La cordura, la moderación, la prudencia y la sensatez deberán primar en los días que faltan para el certamen cívico en que el pueblo dominicano deberá escoger a sus autoridades presidenciales para el período 2012-2016.

El sistema democrático dominicano es ya lo suficiente maduro como para suponer que todos los actores y organizaciones entiendan que a las elecciones se va a ganar o a perder.

La campaña electoral es un espacio de tiempo, es un proceso en el cual los candidatos y sus colaboradores utilizan diversos medios a su alcance para lograr la persuasión de los electores, para convencer a los votantes de que ellos constituyen la mejor opción.

Cuando un candidato o partido pierde la batalla en la persuasión de las personas, sencillamente debe estar preparado para recibir un veredicto en las urnas que no les será favorable.

Por encima de los resultados electorales, en que sólo uno puede ganar, los liderazgos políticos tienen un sagrado compromiso con el sistema democrático y con la convivencia cívica del pueblo.

Por tanto, recurrir a la violencia, provocar las actividades de los adversarios, agredir a las personas que participan en las actividades de los adversarios, es una actitud perversa que no tiene espacios en el mundo civilizado en que vivimos.

Los candidatos que dolidos porque no han logrado un buen posicionamiento en los distintos segmentos del electorado pretendan ahora dañar, empañar y ensuciar el proceso electoral, provocando caos, desorden e incertidumbre, no merecen el voto de las buenas y buenos dominicanos, pero tampoco, califican para ser actores en este ciclo de madurez cívica que vive el pueblo dominicano.

En las últimas semanas de la campaña han ocurrido cuatro acontecimientos lamentables que deben ser repudiados por todas las personas sensatas.

El primero de estos fue la agresión de que fue objeto el joven Omar Fernández, hijo del presidente de la República, doctor Leonel Fernández Reyna, cuando el movimiento Soporto que preside organizaba una tarima para apoyar una actividad del candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana, Danilo Medina Sánchez, en el municipio Santo Domingo Norte.

El segundo de esos actos fruto del desquiciamiento y la desesperación fue la agresión de que fue objeto el presidente del Partido de la Liberación Dominicana, doctor Leonel Fernández Reyna, cuando encabezaba una caravana de apoyo a las candidaturas de su partido en el Distrito Nacional y un desaprensivo lanzó una botella sobre el vehículo que transportaba al mandatario.

El tercero fue la muerte a tiros a un dirigente del Partido Reformista Social Cristiano en el municipio de Gaspar Hernández, provincia Espaillat, mientras participaba en un bandereo llevados a cabo por su organización en respaldo a la candidatura de Danilo Medina.

El cuarto y más reciente de esos desafueros de personas y sectores que aunque participan en las elecciones no acatan los principios elementales de la democracia cuando perciben que los resultados electorales les serán adversos, fue la reciente agresión de que fue objeto la caravana encabezada por la candidata vicepresidencial del PLD, doctora Margarita Cedeño de Fernández, en el municipio de Bonao, donde resultó herida una de sus asistentes.

Los partidos y candidatos que están detrás de estas acciones no tienen idea del daño que se hacen ellos mismos, del año que le hacen a las organizaciones que le postulan, y más aún del daño que le hacen al sistema democrático.

El pueblo dominicano es muy inteligente, es un pueblo que ama vivir en paz, tranquilidad, armonía y estabilidad. Es un pueblo que no vacila en negarle su voto a los líderes y organizaciones políticas propiciadoras del caos y el desorden.

Es hora de que los políticos detengan los demonios que tienen en su interior, que detengan su furia, que hagan una campaña civilizada y que respeten la voluntad mayoritaria del pueblo que se expresará libremente en las urnas el domingo 20 de mayo del 2012.