¿Qué será del PRD, con ese triángulo HMP?

Por Carlos Luis Baron martes 19 de junio, 2012

Durante las dos últimas semanas ha estado sobre el tapete, la grave crisis interna que afecta al partido mayoritario del país – PRD -, escenificada por las dos tendencias más significativas dentro del mismo, que encabezan los señores Hipólito Mejía y Miguel Vargas Maldonado, excandidato el primero a la presidencia de la República, en los comicios próximos pasados.

Es evidente que, ambos políticos concitan un interés consideración a nivel de las instancias de poder dentro de esa organización política, como de la inmensa base de ese partido, en proporciones que bien podrían estimarse algo parecidas, por lo que los avenimientos y acuerdos necesarios para poner fin a dicha problemática se han tornado muy difíciles; y, probablemente, las heridas abiertas no se logren cerrar.

Ante esa situación de indefinición tan marcada, una de las partes envueltas recurrió ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), para que conociera de las decisiones adoptadas por la Comisión Política, y el Comité Ejecutivo Nacional, organismos convocados por la facción del señor Hipólito Mejía, y sus acólitos, en fechas lro. y 10 de junio del año que discurre, con la participación del presidente en funciones del partido, como de sus secretarios, general y de organización.

Es evidente que, ahí mismo quedó “triangulada” esa nueva crisis a lo interno del partido blanco, consuetudinarias, con lados definidos por los puntos, H (Hipólito), y M (Miguel) en su base, conectados con un superior P (Poder), en la cúspide del triángulo formado

En esas reuniones, a nivel de los organismos internos del PRD, se adoptaron las decisiones de suspender al señor Miguel Vargas Maldonado, como presidente electo de esa organización, y la expulsión de algunos miembros de la misma, considerados todos como traidores, por las actitudes asumidas durante el torneo electoral pasado, valoradas como muy negativas, a los fines de alcanzar el poder.

El referido Tribunal, como era de esperarse, reunido en dos sesiones para definir sobre el conflicto planteado, evacuó una sentencia favoreciendo al grupo del señor Vargas Maldonado, incluyendo a los miembros expulsados; o sea, que dejó sin efecto lo dispuesto con anterioridad por la Comisión Política, y el CEN, del PRD, quedando cerrado así por una parte, aparentemente, el conflicto, y quedando pendiente de fallo la suspensión correspondiente al presidente electo.

¡Tremendo precedente se ha sentado en el país, con efectos traslativos generalizados! Un referente que de seguro será tomado en consideración en cualquier otro escenario en que sean ventilados asuntos de esa naturaleza; los relacionados con conflictos disciplinarios a lo interno de cualquier institución, no necesariamente partidarista. ¡Peligro!

Pero ocurre que, desde antes de que TSE decidiera al respecto, los juristas defensores del grupo lidereado por el señor Hipólito Mejía, conjuntamente con otros connotados abogados del país, habían externando su parecer, en términos de que, según las normativas legales que rigen en tal sentido, incluida la misma Constitución de la República, no era de la competencia de ese Tribunal, el decidir en torno al caso, por tratarse de conflictos internos partidarios, relacionados con sanciones disciplinarias impuestas por los organismos competentes dentro de esa entidad política.

Esos pareceres de corte enteramente jurista, es obvio que, han quedado sustentados a nivel de la opinión pública, con el articulo que escribiera el señor Tirso Mejía-Ricart, en que incluye la base legal que rige la materia, con sus articulados y preceptos específicos; y que, no se tiene que ser tan ducho abogado para entenderlos, y edificarse sobre la situación planteada. Véase: “La disciplina en los partidos; el TSE y las normas partidarias”, periódico HOY, del 17-6-12, página 10ª.

Queda claro que, el TSE, resultaría parcialmente fuera del triángulo delineado entonces; y que, habría que recurrir a otra instancia, para continuar ventilando el caso, a menos que, los interventores en el conflicto político opten por dejar la cosa así, que no luce ser lo más previsible, por la agudeza que se verifica en el problema surgido.

Ahora, de ser la intención el seguir debatiéndole, es lógico suponer que, el triángulo continuaría, tan pronto ese Tribunal concluya, aunque con un nuevo punto P superior, obviamente, representado por otra instancia del sector, que difícilmente se aboque a cambiar esa primera sentencia emitida por el TSE, como la concerniente al fallo pendiente de emitir: suspensión Miguel Vargas.

Luego, con ese escenario de actuaciones, el PRD, como entidad política debidamente organizada, al margen de los intereses “tendenciados”, tendrá que decir sobre el mejor camino a seguir, que hasta ahora parece impredecible, tomándose en consideración más que todo, el futuro político de esa entidad, en cuanto al fortalecimiento requerido, de cara a poder alcanzar de nuevo el poder en la República Dominicana.

De ahí que, el mejor tribunal a decidir en esta oportunidad, para dirimir sobre la situación presentada, sería el que logre concitar los avenimientos y acuerdos siempre posibles, a lo interno del mismo, con la participación de los principales actores dolientes de ese patrimonio nacional, imprescindible a nivel de la oposición partidaria que aquí se necesita, en pos de defender a este pueblo de los políticos desaprensivos, como para equilibrar el juego dentro de esa actividad. También, contribuir con el diseño y desarrollo de las estrategias reivindicativas en ese orden, en todo el territorio nacional.

¡A lavar los trapos en casa!, que con la participación de los de fuera no se va a hacer. Todo lo contrario, podrían ensuciarlos más, haciendo provecho de la pesca en río revuelto.