Queda todo por hacer

Por Carlos Luis Baron miércoles 13 de junio, 2012

Detesto la forma del dirigente político de izquierda Fidelio Despradel, cuando le escribe a todo el mundo y a nadie, haciendo afirmaciones inexactas que contradicen la historia reciente de los partidos políticos emergentes que luchan por desplazar el bipartidismo con un frente de partidos emergentes y con un comportamiento moral y acrisolada ética que los partidos mayoritarios no puede exhibir, en la forma que se manifiestan y desarrollan, como el Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD.

La palabra escrita es de muy difícil administración, y cuando se hacen precisiones, debemos hurgar en la historia reciente para no cometer imprecisiones. Dice Despradel, cito, que “Alianza-País y su candidato lograron lo que ningún partido emergente había podido hacer en toda la historia política post trujillista. Ni siquiera el PLD liderado por el profesor Juan Bosch logró, después de cinco años de trabajo, alcanzar más que 18,000 votos en su primera prueba”.

El PRSD, en su primera experiencia electoral en el proceso del 2006 obtuvo 50,000 y pico de votos, sin haber mediado ningún tipo de alianza y en los siguientes procesos electorales del 2008, 2010 y 2012 nos hemos mantenido incidiendo en los procesos electorales con significativo avance y desarrollo independiente y moral. Además Lajara Burgos, Augusto Lora y Jacobo Majluta sacaron una significativa cantidad de votos como emergentes.

Sigue argumentando Fidelio: Cito “Donde fallaron estos cálculos fue en relación a Alianza-País y su candidato, planificaron, y algunos de sus ilustres barones se jactaron de ello, que iban a “reducir a la nada” la votación de alianza y su candidato, y eso sólo lo lograron a medias, y fue porque Alianza solo pudo registrar cuatro o cinco mil delegados en los colegios electorales”

Me apena decir que Alianza-País acaba de perder la personería jurídica por no comprender que ocho o diez diferentes partidos emergentes hubiesen podido concertar una alianza electoral, como planteo hasta la saciedad HATUEY DE CAMPS, donde cada partido depusiera sus aspiraciones y ambiciones particulares y se buscara un candidato de consenso que nos representara.

Otro escenario estuviéramos viviendo, porque hoy estaríamos enfrascados en una posición cimera, porque hubiésemos provocado una segunda vuelta electoral, que era el papel que debíamos jugar los emergentes en estas elecciones.

Ahora queda todo por hacer, debemos convertirnos en una poderosa maquinaria política comprometida con la construcción de una gran convergencia de organizaciones sociales, ciudadanas y políticas, para alcanzar la fuerza social y política necesaria para derrotar el bipartidismo imperante y cambiar el curso fatal hacia donde han empujado nuestro país. .

Coincidimos en el criterio, de que la poderosa maquinaria (corporación PLD-Estado) usó sus poderes y recursos para mantener el control del gobierno sin mediar ninguna consideración moral; decidió que el descuartizado Partido Reformista tenía que alcanzar el 5% de la votación, y lo consiguieron a fuerza de papeleta.

Es verdad que queda todo por hacer, al final Fidelio entendió que una sola golondrina no hace verano. Debemos unirnos sin egoísmo y vanidad, estamos frente a un Estado avasallador que hay que enfrentarlo en conjunto con tiempo y con inteligencia, y HATUEY SE OFRECE AHORA, COMO SE OFRECIÓ AQUELLA VEZ.

El autor es vicepresidente del PRSD