Quisqueya Aprende Contigo: La zapata de la reivindicación

Por Tito Pereyra martes 11 de septiembre, 2012

“Escribo para el pueblo, aunque no pueda leer mi poesía con sus ojos rurales.

Vendrá el instante en que una línea, el aire que removió mi vida, llegará a sus orejas”…

Pablo Neruda, Canto General

El decreto 546-12 será un gran regalo de Reyes para unos 727,000 dominicanos que componen las estadísticas de los que no saben leer y escribir en nuestra República Dominicana. El día 7 de enero del 2013 comienza el ambicioso plan de alfabetización que forma parte del proyecto integral para reducir de manera significativa y constante la pobreza extrema y la pobreza en general.

Este es uno de los componentes del amplio plan de inclusión social que el Presidente Danilo Medina prometió en su campaña y en su programa de gobierno, pero conocido por todos los que hemos seguido su verticalidad política y su lealtad al fundador del Partido de la Liberación Dominicana. También este mismo anuncio lo hizo el 23 de mayo del 1963 el profesor Juan Bosch, dando señal de su gran compromiso con los excluidos de esta patria, que en su dimensión mas sana debe ser solidaria y madura, compasiva y sabia, intolerante con las injusticias sociales y capaces de pagar la deuda social.

El principio de este plan general es hacer del proceso de eliminación de la pobreza una condición casi irreversible ya que con la capacidad para leer y escribir se multiplican y renacen posibilidades que accionan como herramientas en el universo de su participación social. No olvidemos nunca, como se ha hecho por casi toda nuestra vida republicana, que el más importante de los recursos de una nación son sus recursos humanos.

El plan Quisqueya aprende Contigo estará bajo la cobija de Quisqueya sin Miseria y se procura llevarlo a cabo a lo largo de dos años. El decreto constituye la Junta Nacional de Alfabetización que está integrada por los Ministerios de la Presidencia, Educación, Educación Superior, Trabajo, de la Mujer y de la Juventud.

Es muy pertinente señalar que en sus 25 días como Presidente de la República Danilo Medina ha sido Danilo Medina, el mismo que todos sabían que era desde siempre. Aunque los devotos del caos tiraran hilos pensando que era marioneta. Por su carácter confiable y su accionar llano, su impresionante capacidad de trabajo y una disciplina política que se distingue, diferenciándose de los convencionales malabarismos de los políticos que no han traído bajo el brazo el “folder” gastado con los principios que no temen a cambiar el absurdo de la exclusión por el de la esperanzadora y refrescante inclusión.

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