Realidad jurídica ilógica

Por Carlos Luis Baron lunes 18 de junio, 2012

El error, el interés, la pasión, etcétera, pueden producir realidades ilógicas sobre la base de una supuesta “Lógica“ de una doctrina cuya ilogicidad, al quedar evidenciada, produce el consiguiente desengaño respecto de dicha doctrina.

El Código Procesal Penal (CPP) no distribuye en forma natural, no distribuye en proporción natural los derechos en los componentes sociales: les resta derechos a la sociedad y a las víctimas y les crea “nuevos derechos“ al imputado creando así un desequilibrio y un desorden sociales.

En la época moderna creíamos que asistíamos a contemplar cómo se derrumbaban y debían derrumbarse por ilógicos o atentatorios a la razón antiguos sistemas teológicos, metafísicos y políticos que gobernaban la razón y la consciencia de partes de la humanidad, sin embargo nos encontramos con que en el seno mismo de Occidente se origina una doctrina jurídica con un fundamento ilógico y que por ello conduce necesariamente a crear una Realidad Ilógica.

Me refiero a la doctrina jurídica creada de la cual es una expresión concreta el Código Procesal Penal Tipo para Iberoamérica .

Dicho fundamento ilógico de dicha doctrina jurídica ha consistido y consiste en priorizar el interés del imputado por sobre el interés de la sociedad y de las víctimas.

Al tener primacía el interés del imputado por sobre el interés de la sociedad y de las víctimas se ha convertido al interés del imputado en un Interés Superior del Imputado.

El surgimiento de dicha irrazonable doctrina jurídica se produce por sus mentores querer exceder los límites razonables de los derechos del imputado para crear “nuevos derechos del imputado“ que en realidad no son otra cosa más que ultraderechos al llevar los derechos del imputado más allá de sus debidos límites y alcance con el objetivo de que dicha Primacía del Interés del Imputado sea una realidad.

Sobre la base de semejante visualización se elaboró todo un sistema o modelo procesal penal que responde mecánicamente a esa concepción y al responder mecánicamente a esa concepción dicho sistema o modelo procesal penal se ha convertido en una especie de máquina de moler carne humana, y esa carne humana que muele es la de la sociedad y la de las víctimas.

El instrumental, los aditamentos, los dispositivos, los engranajes, etc., de esa maquinaria procesal penal están concebidos de una forma tal que en la práctica, en la realidad de la vida social, llevan a hacer ver que la sociedad y las víctimas valen nada, que lo que vale es el imputado y sus ultraderechos.

Quienes diseñaron la maquinaria de ese modelo procesal penal creyeron de buena fe estar actuando bien, creyeron estar actuando correctamente: lo mismo que ha sucedido siempre a lo largo de la evolución de la humanidad: que unos autocreídos “iluminattis“ conciben un modelo de algo para la vida de la sociedad y cuando experimentan dicho modelo aplicándoselo directamente a la sociedad esta sufre de inmediato los dolores de la imperfección o de las imperfecciones o del conjunto de imperfecciones de dicho modelo.

Pero también se ha dado algo que también precedentemente lo hemos visto a lo largo de la evolución de la humanidad: los creadores de la doctrina en cuestión se cierran sobre sí mismos y hacen un cerco defensivo alrededor de la misma dogmatizándola, es decir, creando una Doctrina Fija, y cerrando su mente al negarse a aceptar la realidad de que su doctrina es errada y que a consecuencia de ser errada produce enormes y terribles flagelos de daños sociales.

Al encerrarse dichos adoctrinados en la sin razón de su doctrina se niegan a ver la Realidad Ilógica que han construido y llevado a la práctica.

Y como también ha sido visto a lo largo de la evolución de la humanidad: dichos adoctrinados sólo comienzan a comprender lo errada que es su doctrina cuando ellos mismos o familiares o parientes o cercanos suyos son víctimas del sistema errado instaurado, es decir, cuando la carne de ellos mismos o la carne de familiares o parientes o cercanos suyos es molida por dicha máquina de moler carne humana, esto es, cuando ellos mismos pasan a ser víctimas de la máquina de moler carne humana que han creado.

Evidentemente la humanidad para comprender tiene que vivir constantemente en una especie de círculo vicioso: siendo víctima de engaños para luego desengañarse.