Rechazo a ayuda en lucha antidrogas reaviva polémica con EEUU

Por miércoles 28 de diciembre, 2005

La Paz, 28 dic (EFE).- El plan del presidente electo de Bolivia, Evo Morales, de rechazar la ayuda económica de EEUU si está condicionada a la lucha antidrogas ha reavivado la polémica sobre la relación del futuro gobierno boliviano con el país norteamericano.

El analista político y ex diputado Roger Cortes afirmó hoy a EFE que el próximo Gobierno está en condiciones de asumir el control del combate al narcotráfico sin el apoyo de Estados Unidos, que en 2004 aportó 91 millones de dólares para este fin.

"A menor ayuda, el país ha conseguido mantener un mayor control sobre el área" de las plantaciones de hoja de coca, opinó.

La hoja de coca, materia prima de la cocaína, es cultivada en Bolivia por los pueblos originarios y usada como medicina, alimento y en ritos ancestrales.

Irving Alcaraz, que fuera secretario privado del hoy ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada en su primer mandato (1993-1997), discrepó con Cortés al señalar que más del 90 por ciento de los fondos destinados a combatir esta lacra proviene de EEUU.

"La ayuda de Estados Unidos es prácticamente todo en relación a la lucha contra el narcotráfico" en Bolivia, por lo que es "imposible" afrontarla en solitario, anotó.

Alcaraz reveló que el apoyo estadounidense no se limita solamente al dinero, sino que es también armamento, vituallas, comunicaciones, transporte e incluso en sueldos.

La controversia entre EEUU y Morales se reavivó el martes cuando Juan Ramón Quintana, el asesor del presidente electo en temas de seguridad, afirmó que el futuro gobernante no aceptará que Washington condicione su apoyo económico al combate a las drogas.

Quintana aseguró que Bolivia puede conseguir fondos de otros países para este cometido.

El asesor denunció a la prensa que la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) boliviana se ha convertido en "un apéndice" de la Dirección de Control de Drogas (DEA por su sigla en inglés), "con el enorme riesgo que esto implica para la seguridad del Estado".

Por eso anticipó que "todos los organismos y capacidades institucionales deben retornar al control gubernamental" y se quejó de la injerencia de EEUU en los organismos de inteligencia locales, que se dedican a otras tareas en lugar de cuidar la seguridad del Estado.

En este sentido, Cortés consideró que la ayuda estadounidense a Bolivia "ha tenido un enfoque policial, belicista y represivo que no ha dado resultados".

Por contra, gracias a un decreto promulgado en 2004 por el entonces presidente Carlos Mesa, ha desaparecido la violencia en El Chapare, región del departamento central de Cochabamba donde policías y militares erradican este cultivo en cumplimiento de la actual legislación, subrayó a modo de ejemplo.

Según la ley boliviana, la superficie total de hoja de coca permitida en el país es de 12.000 hectáreas y debe abarcar solamente a la región de Yungas, considerada la zona tradicional de producción de la planta y situada en el trópico de La Paz.

Con el decreto, Mesa permitió a los agricultores de El Chapare, donde el futuro presidente desarrolló su carrera como sindicalista, cultivar una parcela de 1.600 metros cuadrados por familia, superficie conocida popularmente como "cato de coca".

Morales, que como candidato del Movimiento al Socialismo ganó las elecciones del pasado 18 de diciembre con el 53,7 por ciento de los votos, dijo recientemente que los cocaleros propusieron en la década pasada "racionalizar la producción de coca" en esa zona, pero no fueron escuchados por las autoridades.

El líder del MAS, que asumirá el próximo 22 de enero, ha aclarado que uno de sus objetivos será eliminar el narcotráfico del país y para ello ha pedido un "pacto real" con EEUU, país que ha mostrado su preocupación por la supuesta influencia de los Gobiernos de Venezuela y Cuba sobre Bolivia.

También está dispuesto a reducir las parcelas de hoja de coca si así lo dispone un estudio que las autoridades locales elaborarán a partir de enero para determinar cuál es el volumen del mercado legal del producto, con financiación de la Comisión Europea.

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) informó en junio pasado de que la superficie de plantaciones de hoja de coca en Bolivia aumentó de 23.600 en 2003 a 27.700 hectáreas en 2004. EFE