Recursos económicos, despolitización y exigencias, ¡tienen que ir de la mano!

Por Carlos Luis Baron domingo 22 de enero, 2012

La inversión en el área de la educación, no es negocio para los políticos de nuevo cuño, pues sus pretensiones de logros están supeditadas siempre al corto y mediano plazo; lo para después, “les importa un bledo”, como se dice popularmente.

Los resultados de las iniciativas de esa naturaleza, sólo se verifican a largo tiempo, en términos de las formaciones académicas aptas que proporcionan, y la adquisición de sólida conciencia ciudadana, con el consecuente desarrollo y progreso de los pueblos de que se trate.

En este país, por ejemplo, durante los últimos tiempos, diversos y amplios sectores de la sociedad nacional han estado abogando y reclamando con ahínco, la aplicación de la Ley General de Educación que rige, en cuanto al mandato de la asignación del 4% de PIB para ese sector, Artículo 197, a lo que las autoridades competentes han hecho caso omiso; como queriendo decir, ¡que sigan exigiendo, que eso a nosotros no nos importa!

A pesar de las tantas manifestaciones de protesta llevadas a cabo por los diferentes grupos nacionales, identificados con el cumplimiento de esa normativa legal, que han recibido múltiples adhesiones personales y apoyo masivo, incluso de carácter jurídico demandante, con trascendencia hasta el exterior del país, muy poco es lo que se ha logrado en lo que respecta a un aumento de la asignación de recursos presupuestarios para la educación; y ni soñar con el 4% de PIB.

Se recurre con frecuencia a sofismas y argumentos baladíes, para no dar cumplimiento a tal mandato, bajo la premisa obvia de la no conveniencia de hacerlo. Primero, por lo expresado anteriormente; y segundo, porque la formación educativa que se proporciona a las sociedades, lacera y puede dar al traste con la demagogia, las apetencias desmedidas y la corruptela estatal de los políticos, que son los que siempre van a dirigir los destinos de las naciones, a la luz del seudo sistema democrático que en la actualidad prima.

Esa es la concepción generalizada entre la clase. Y muchos dicen sin rubor, “educar a las masas, sería crear cuchillo para nuestra propia garganta”; pues se interpondrían en la realización de los reales propósitos personalizados que se tienen”.

Ampliando sobre el caso nuestro, podemos ver como tampoco se cumple con la asignación presupuestaria establecida para el segmento de la educación superior, a la cargo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, (5% del Presupuesto Nacional).

Ahora bien, independientemente de todos lo recursos que se puedan destinar aquí para la educación nacional, en términos generales, la inversión que más fructífera resultaría, y que le quitaría presión financiera al Estado Dominicano, sería la despolitización del Ministerio de Educación de la República, como de todas sus dependencias y servidores adscritos, incluyendo el personal docente que opera bajo el sistema educativo establecido.

El mismo saneamiento tiene que ser promovido hacia lo interno de la universidad estatal, para tratar de acabar en ésta con los flagelos del grupismo, la trepadera y el tráfico de influencias que allí se verifican, tal cual ocurre dentro de los partidos políticos tradicionales de la nación.

¡Se tiene que invertir en la educación, es muy cierto, aunque los políticos no quieran hacerlo! Pero, también todas las áreas educativas a nivel nacional tienen que ser saneadas, despolitizadas y provistas del personal docente calificado. Erradicar del seno de estas la cualquierización, la mediocridad, el arribismo y la ineptitud que imperan en la actualidad, que le vienen afectando sobremanera, con resultados muy similares a los que origina la falta de recursos económicos.

De esa concepción última expuesta, se desprende que, al margen de las justificaciones demagógicas esgrimidas de ordinario por los políticos de turno en defecto, a veces se entremezclan en las exposiciones que hacen sobre el particular, algunas razones que suelen ser valederas y ponderables, en el marco de toda lógica; y por tanto, dignas de aceptación.

¡No todo lo que ellos dicen es falso! La realidad es que, se necesita más que dinero en este país para educar efectivamente; como sería, el dejar de lado la política dentro del sector, al igual que, exigir capacidad y cumplimiento, entre otras cosas. ¡Que nadie se pierda!