Reflexiones sobre las relaciones bilaterales ruso-latinoamericanas

Por Carlos Luis Baron martes 13 de marzo, 2012

El concepto de Rusia pretende hacer referencia a una realidad político-social y cultural multiétnica, multilinguistica y que acumula una fuerza espiritual que rebasa el espacio físico de sus 17,075,400 kilómetros cuadrados.

Por su parte, el termino Latinoamérica hace referencia a una basta región del Continente Americano donde se cultivan lenguas precolombinas y, desde hace algo mas de 500 anos, los idiomas romances, derivados del latín, y que en conjunto sirven como medio de expresión y comunicación a cerca de 575 millones de personas que desarrollan sus proyectos de vida en una superficie de 21,069,502 de kilómetros cuadrados.

Estos dos grandes sujetos de las relaciones internacionales contemporáneas buscan sus justos espacios dentro del concierto de las naciones soberanas.

Ciertamente, las relaciones entre Rusia y la América Latina han adquirido, en efecto, en los últimos anos un poderoso dinamismo, cuya causa principal reside en la coincidencia objetiva de los intereses. La actividad de la cooperación política, económica, comercial, científica, humanitaria y cultural con los países de América Latina, figura, sin lugar a dudas, entre las prioridades de la política exterior de Rusia.

La cooperación ruso-latinoamericana va desarrollándole a un ritmo acelerado; es decir, del (25 al 30%) anualmente. La Circulación mercantil alcanzo durante el 2011 unos…………………………………millones de dólares. Como se sabe, ambos actores aspiran a incrementar sus vínculos económicos y comerciales apoyados en la mas amplia cooperación en materia de energía, extracción y transporte de petróleo, gas natural, metalurgia, construcción de maquinarias, exploraciones espaciales, uso de la energía atómica, con fines pacíficos, entre otras áreas no menos importantes.

En las relaciones ruso-latinoamericanas, Brasil y México juegan papeles de primer orden, el primero por sobresalir como la economía regional mas grande y la décima a nivel mundial, hoy parte del BRICS, y que según vaticinios para el ano 2050 será una de las cinco economías mas grande del planeta. México, por su parte, es la segunda economía regional después de Brasil, decimotercera a nivel mundial e integrante del BRIMC.

En ese interesante proceso de intercambio Brasil, México, Chile, Uruguay y Venezuela están apostante fuertemente a la complementariedad. Mientras que la composición de las exportaciones de Argentina y de otros países latinoamericanos a Rusia sigue teniendo eje en los productos primarios.

En el contexto bilateral, la mayoría de nuestras naciones mantienen buenas relaciones diplomáticas con Rusia deseosas de expandir sus vínculos comerciales y atraer inversiones. Rusia persigue ampliar sus alianzas político-económica y militares con actores de mucha influencia en la región como una forma de ampliar sus influencias globales. Como puede observarse, desde Asia hacia la América Latina, Moscú esta aprovechando sus relaciones con aquellas naciones que posean recursos naturales estratégicos y que tengan puntos de vistas coincidentes sobre los principales problemas mundiales, a los fines de promover la conveniencia de la doctrina del mundo multipolar, uno de los ejes principales de su política exterior.

Latinoamérica valora las calidades de Rusia como uno de los cinco miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), el G-8, El Consejo de Europa, OSCE, APEC, CEI, EURASEC, OTSC Y LA OCS, donde ejerce un gran liderazgo, así como su importante papel en el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales. Por ello el rol de Rusia será fundamental en la realización de las aspiraciones políticas de la región deseosa de llevar a uno de sus sujetos al Consejo de Seguridad, con carácter de permanencia, ampliar los esfuerzos dirigidos a la liberalización del comercio mundial y la eliminación de las desproporciones en la economía mundial mediante la elaboración de reglas de comercio multilateral mas balanceadas y ajustadas a los reglamentos de la OMC.

No cabe la menor duda, de que el subcontinente latinomaricano es de mucho interés para Rusia, sobre todo en momentos en que varios de nuestros países formalizan alianzas técnicas, comerciales, militares, y de las diversas naturaleza, con este pujante país Euroasiático, que incrementa su presencia en nuestra basta geografía. Con la ascendencia, en varios de nuestros países, de nuevos lideres anhelosos de dar una orientación nueva a sus políticas exteriores y crear economías socialmente orientadas, Rusia viene a convertirse en un verdadero socio natural y constructivo.

Según palabras del Viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, pronunciadas en un encuentro del GRULAC, en Moscú, Rusia ve con satisfacción el incremento considerable de la América Latina en los asuntos mundiales”, en cuyo contexto ambos cuerpos políticos favorecen la primacía del derecho internacional y del rechazo a la solución forzosa de conflictos, de la protección del principio integral de la seguridad internacional, de la soberanía y de la no intervención en los asuntos internos de los Estados, y de la continuidad y profundización del dialogo político.

Rusia y la América Latina tienen posturas muy coincidentes en lo referente a la búsqueda de soluciones a problemas de alcances regionales y mundiales entre los que se destacan los relativos al diferendo Argentino –Británico sobre las Islas Malvinas, la necesidad del desbloqueo de Cuba, la actual situación de Siria, los problemas nucleares generados por Iran, Corea de Norte, la inestabilidad en Afganistán y Oriente próximo, entre otros asuntos de escala mundial.

En conclusión, podemos decir que las relaciones ruso-latinoamericanas tienen un gran potencial y le espera un futuro prometedor.

Embajador de la Republica Dominicana

Ante la Federación de Rusia.