¡Reforma Fiscal!, ¿cuándo se hablará sobre otros temas en este país?

Por Carlos Luis Baron viernes 8 de junio, 2012

Con tantas modificaciones que se deben llevar a cabo en esta nación: sobre asuntos educativos, servicios públicos básicos, desorden y caos en el transporte de pasajeros, como del trafico vehicular; el negocio abierto de los partidos políticos, que reciben jugosas asignaciones oficiales para sus francachelas de campaña, y que muchos de sus líderes se hagan ricos; otras, a nivel de las instituciones del orden público, y de protección a la ciudadanía, etc., la única canción que suena y resuena entre los que ahora se van, y los que vienen a gobernar, con el coro de sus acólitos, patrocinadores, y determinados grupos económicos beneficiarios directos, se llama: Reforma Fiscal.

El asunto es sólo buscar cuartos, exprimiendo los bolsillos de la población, para pagar los vencimientos la dichosa deuda externa, en capital e intereses, que según leímos en uno de los medios escritos locales hace unos días, el flamante ministro nuestro de Economía, Planificación y Desarrollo, dijo que para el año 2013, esos últimos andarán por el orden de un 40% del presupuesto nacional. Así si es bueno coger prestado, sin saber cómo, ni de dónde se va a pagar.

Pero además, hay que buscar recursos para honrar los endeudamientos internos, y sus conexos, incluido el altruista y bien acomodado “subsidio eléctrico”, dentro de ese gran negocio político-empresarial, en el que nadie osa tratar de ponerle el cascabel al gato. Sí, continuando el Estado, “con la iglesia en manos de Lutero”.

Por otra parte, para cubrir los costos de terminación de algunas de todas esas obras, dizque concluidas e inauguradas por la presente gestión. Y, por supuesto también, satisfacer las apetencias personales políticas; al igual que, reciprocar con los financiadores de campaña.

Claro, hay que recurrir a nueva Reforma Fiscal, diseñada por los tecnócratas del FMI, que de seguro vendrá acompañada de un nuevo préstamo, para que mañana tengan que pagarlo los imberbes de hoy.

De lo que muy pocos hablan, si es que aparecen algunos, es de rebajar los burlones salarios que cobran todos estos seudos funcionarios públicos, que van a los cargos a servirse de los mismos. Tampoco, de investigar las fortunas, y traducir a la justicia, a todos aquellos corruptos que han desfalcado el Estado, y que exhiben hoy haberes imposibles de explicar.

Y que, tras la condena evacuada en un juicio publico, oral y contradictorio, ventilado a nivel de los tribunales de la República, se les expropien los dineros mal habidos, y se reintegren a las arcas estatales, para ir cubriendo los déficits presupuestarios que se habrán se presentar.

La única Reforma Fiscal, que aquí se debe hacer en estos momentos, en adición a eso que anteriormente se expresa, como reforma moral, consiste en quitarles a todos los grupos económicos poderosos de este país, las subvenciones, y demás jugosos beneficios de que disfrutan, con cargo a los que menos pueden.

Porque a ellos, se los otorgan por las compensaciones de carácter político, mientras al resto del pobre pueblo lo penalizan cada vez más, a través de las abusivas cargas impositivas que les aplican, incluso, gravando bienes y servicios de consumo obligatorio.

¿Por qué no se habla sobre todas esas cosas, durante la transición, y el período de gracia de los cien días, y no sólo sobre una nueva Reforma Fiscal, aplicable a todos; y por tanto, lesiva en términos generales para el país ?

www.RFCaminemos.WorldPress.com