Reina Sofía constata daños lluvias y erupción volcán El Salvador

Por miércoles 19 de octubre, 2005

Izalco (El Salvador), 19 oct (EFE).- La solidaridad de España se vuelve a poner de manifiesto tras un desastre natural en El Salvador con la visita de la Reina Sofía a las zonas afectadas por las lluvias causadas por el "Stan" y la erupción del volcán de Santa Ana.

A primera hora de la mañana, Doña Sofía llegó a la base militar del aeropuerto de Comalapa, en El Salvador, a bordo del Airbus de la Fuerza Aérea Española, procedente de Guatemala.

El avión trajo medicamentos y alimentos para ayudar a las miles de personas afectadas por las torrenciales lluvias que cayeron en el país en la primera semana de este mes, asociadas con "Stan", así como por la erupción del volcán de Santa Ana, el pasado 1 de octubre.

Inmediatamente después de tomar tierra, la Reina se dirigió hacia la ciudad de Izalco, en el occidental departamento de Sonsonate, situada a 65 kilómetros de San Salvador, acompañada de la primera dama salvadoreña, Ana Ligia de Saca, y la secretaria de Estado de Cooperación Internacional de España, Leire Pajín.

En la escuela municipal de San Isidro, en Izalco, Doña Sofía fue recibida por representantes de las veinticinco ONG presentes en la zona, que llevan adelante trabajos de desarrollo y cooperación.

Un portavoz de los cooperantes explicó a la Reina los estragos causados por el volcán, en el que murieron dos personas que se encontraban en la falda y fueron arrollados por un alud de piedras y ceniza.

Además, visitó otro albergue cercano, situado en el beneficio cafetalero de San Isidro, donde son atendidas 1.500 personas y donde la Reina también saludó y consoló a muchas de ellas.

La erupción volcánica producida el 1 de octubre arrojó columnas de ceniza, piedras y gases y una extensa humareda que todavía hoy permanece en la atmósfera y no deja ver la mitad superior de la montaña, situada entre cultivos de café y cañaverales, seriamente dañados.

Doña Sofía, al igual que hizo ayer en diversas poblaciones de Guatemala afectadas por los estragos de las lluvias causadas por la tormenta "Stan", visitó a familias albergadas en centros escolares y dio ánimo a niñas, madres y ancianas.

Algunas de estas personas se le acercaban llorando, pidiendo ayuda y reconociendo el esfuerzo de España en la ayuda a los más desfavorecidos por las lluvias y la erupción volcánica.

En un momento de la visita a la escuela, la Reina contestó a las preguntas de informadores locales que se le acercaron, y explicó que le causaba admiración la entereza de los pobladores afectados por los desastres de la naturaleza.

"Hay una sonrisa en la cara de todo el mundo, pero se nota que hay mucha preocupación", afirmó Doña Sofía.

Las lluvias causaron en El Salvador 69 muertos y dos la erupción volcánica, mientras que las personas que fueron evacuadas por los dos fenómenos naturales ascendieron a cerca de 70.000.

Tras regresar a la capital, la Reina se dirigió a la Casa Presidencial, donde se reunió con el presidente salvadoreño, Elías Antonio Saca.

Saca le expresó a la Reina su agradecimiento, no sólo por la inmediata ayuda que brindó España con la última emergencia, sino por la ayuda que siempre ha otorgado a El Salvador.

A continuación, Doña Sofía se dirigió a Apulo, situado a 9 kilómetros al este de San Salvador, donde, rodeada de centenares de pobladores, constató, visiblemente conmovida, como muchas casas de la localidad quedaron enterradas hasta casi el tejado y caminó por lo que hasta hace un par de semanas era un río, frente a un puente colapsado.

La Reina escuchó en ese lugar el relato de Paula Andrade, de 57 años, quien entre sollozos señalaba su casa cubierta de lodo, donde "yo vendía comidita, bebidas, tenía una pequeña tiendita y no pude sacar nada".

La Reina la abrazó varias veces y luego prosiguió el recorrido por la comunidad, que concluyó con una visita al albergue Santa Teresita, donde se encuentran 76 personas, miembros de veintidós familias, que aún viven la incertidumbre de su futuro.

Doña Sofía abandonó el albergue entre aplausos y agradecimientos de los damnificados, no sin antes detenerse a besar a varios niños y estrechar la mano de cuantos pudo.