Reivindicación del educador y la educación

Por Carlos Luis Baron domingo 11 de marzo, 2012

Recientemente viajé a unas montañas muy hermosas de la cordillera central en compañía de algunos amigos entre los que se encontraba una consagrada profesora de educación primaria, quien luego de 25 años de labor magisterial fue pensionada debido a una grave situación de salud.

En un viaje largo los amigos hablan de todo y uno de los temas fue precisamente el trato que se le dispensa a la clase magisterial en la República Dominicana, y naturalmente que surgieron toda clase de comentarios acerca de las condiciones del sector.

Mi amiga fue una maestra consagrada, es de los profesores en los que el dinero no es la motivación principal sino ofrecer una educación de calidad, tratar de formar, además de buenos estudiantes, ciudadanos probos que puedan servir a la patria.

Entre comentario y comentario me intrigó saber cuál era la suerte de mi amiga y me atreví a preguntarle cuál era la suma que ella percibía por concepto de su pensión, y su respuesta me dejó anonadado.

Por la suma que me dijo muchos pensamientos cruzaron por mi mente, me dije que era una gran injusticia de toda la sociedad dominicana pagar con una ingratitud tan grande toda una vida dedicada a formar los ciudadanos que serían los responsables de conducir la nación.

Pregunté a mi amiga si le habían financiado algún apartamento o casa y nada, y para colmo de males, en ese momento había una crisis con el seguro de los maestros y ella tenía inconvenientes para acceder a los beneficios de salud.

Los candidatos actualmente están prometiendo a diestra y siniestra un paraíso para la Educación dominicana. También importantes instituciones y personas de la sociedad civil están ejerciendo presión para adecentar la profesión, sin embargo considero que debe dignificarse el magisterio, otorgándole el lugar primordial que tiene como base de sustentación de la sociedad.

La Educación dominicana ha sufrido duros golpes, el profesorado se ha desmoralizado y hay serias dudas sobre su capacidad profesional. Pienso que todo parte de una misma raíz: tenemos que dignificar la profesión de educar.

Creo que es importante mejorar los sueldos de los maestros, pero también es necesario crear un sistema de evaluación profesoral, en el cual se premie el trabajo bien hecho.

Aumentar los sueldos porque si, a todos, sin tener en cuenta los méritos y la capacidad, es recompensar el trabajo mal hecho de muchos maestros que no deberían estar en las escuelas y que desacreditan la profesión. Cuando se premian a los malos profesores igual que a los buenos, se provoca una desmoralización de los buenos profesores.

Entiendo que la clase hay que reivindicarla, otorgarle buenos sueldos al que se los gane. Igualmente, todo maestro o maestra cuando termine su labor luego de más de veinte años de labor debería contar con una vivienda digna, un buen seguro de salud y una pensión equivalente al último sueldo devengado.

Continuemos presionando, al final venceremos, estoy seguro.

Director Ejecutivo (CRD), Abogado, Economista y Experto en Planificación y Desarrollo