Réplicas de las naves de Colón en Puerto Plata

Por El Nuevo Diario domingo 8 de julio, 2012

Lo que genera curiosidad o interés por conocer aquello que la genera conduce por lo general al curioso o interesado a aproximarse a conocer dicha causal de su curiosidad o interés.

En ese sentido cada mente es un mundo.

Independientemente de que cuando un turista se adhiere a un paquete turístico específico para conocer un destino turístico determinado, cada turista tiene una inclinación por algo o por algunas cosas que son de su interés y esas cosas forman parte del mundo que está en su cabeza.

Pensar en qué sería de interés para la diversidad de turistas es sumamente importante, pues a partir de ahí se puede ir estableciendo crear o producir determinadas ofertas turísticas.

La “chispa“, la creatividad, sobre todo en tiempos de crisis, es lo que contribuye a la dinamización de las cosas, máxime en materia turística.

La creatividad contribuye a la variedad de la oferta turística.

¿Cómo se logra atraer a gentes de afuera a que lleguen a Puerto Plata a conocerla?

Como esa es la pregunta que debería de ponernos a nosotros los puertoplateños a pensar para conseguir MATERIALIZAR  PLANES que permitan atraer a gentes de afuera a que lleguen a Puerto Plata a conocerla, en ese sentido yo creo que, dentro de la constelación de atractivos turísticos que podría generar la imaginación de toda la colectividad puertoplateña,  replicar las tres naves marítimas usadas por Cristóbal Colón (la nao La Santa María y las carabelas La Pinta y La Niña) en ocasión de su primer viaje al Nuevo Mundo y usarlas como atractivo turístico generaría un gran flujo de visitantes a Puerto Plata, tanto provenientes de otras partes del país como del extranjero.

Cuando Colón se fue hacia España, después de su primer viaje, en su mente había proyectado ubicar la colonia en lo que hoy es exactamente la ciudad de Puerto Plata. Vientos huracanados, al intentar llegar a Puerto Plata, les impiden a las naves españolas del segundo viaje pasar de la punta de Cafemba y por eso tienen que retroceder rápidamente a Luperón donde todas las naves fueron hundidas por el fenómeno meteorológico. Por eso la Colonia se instala allí (de eso no haber ocurrido quizás Puerto Plata hubiese sido hoy la Capital de la República). Y de todas esas naves tomaron el material para construir la nave La Santa Cruz para asegurar el retorno a España.

En el Puerto de Palos, de Moguer, (Huelva), de la frontera de España, hay sendas réplicas de La Santa María, La Pinta y La Niña; están surtas en dicho muelle y son un atractivo turístico de primer orden.

Si bien es cierto que La Santa María no llegó a Puerto Plata por razones históricas conocidas (= encalló frente a costas haitianas, lo que obligó a dejar a la mayor parte de su tripulación dentro del Fuerte de La Navidad que se construyó con los restos de dicha nave marítima), no obstante creo que nada impide que la hazaña colombina pueda ser evocada con la construcción de sendas réplicas de dichas tres naves y también de La Santa Cruz y ubicar dichas réplicas en un punto de la Bahía de Puerto Plata. Del mismo modo que en Plymouth existe una réplica de la nave Mayflower que transportó a los peregrinos o colonos puritanos ingleses a Norteamérica y ello es un atractivo turístico de primer orden, alrededor del cual se ha creado toda una parafernalia dentro de la cual existe un conglomerado de personas vestidas del mismo modo que vistieron los personajes transportados a bordo del Mayflower. Eso mismo se puede hacer en relación a las replicas de las naves colombinas.

Para un proyecto de esta naturaleza se requeriría una inversión de alrededor de 6.5 a 9 millones de dólares, más o menos: por ese precio salió en 1992 la construcción o replicación de La Santa María, La Pinta y La Niña gestionada por España con motivo de la celebración española del Quinto Centenario del Descubrimiento de América.

Entre nosotros los fondos los puede aportar el conjunto del empresariado turístico de Puerto Plata o el Estado o ambos sectores trabajando mancomunadamente; o también podría hacerlo aisladamente algún empresario nativo o extranjero; las opciones de posibilidades andan, más o menos, por ahí; de toda forma, cabe recordar que hay fuentes de financiamiento a las cuales recurrir para un proyecto de esta naturaleza, quien o quienes sean que adopten dicha iniciativa.

Se trata de un proyecto promisorio porque estamos hablando de un negocio rentable: primero  porque esos fondos invertidos serían recuperables y habría ganancias excedentes a dicha inversión porque tanto turistas nacionales como extranjeros pagarían por estar a bordo de una de dichas naves, es decir, quien o quienes materialicen dicho proyecto podrían cobrar por subir a cualquiera de ellas a la que quiera subir el turista en cuestión y si quiere subir a dos pagaría por subir a dos y si quiere subir a las tres pagaría por subir a las tres.

Igualmente se podría cobrar por un breve viaje costero a bordo de una de dichas naves, esto es, dentro de las ofertas a los turistas, con motivo de la existencia de dichas réplicas, se podría incluir dicho viaje siempre próximo a la costa cuestión de evitar problemas de seguridad y adoptando la mayor cantidad posible de precauciones (uso de salvavidas efectivos y cubrir otros aspectos) al respecto para salvar vidas humanas en caso de una eventualidad negativa, además de que dichas naves serían vistas a lo largo de la costa mientras hacen su travesía generando así expectación.

Darle una amplia publicidad tanto nacional como internacional y en las naves marítimas y aéreas que nos visitan contribuiría a tener un buen caudal de visitantes con el objetivo de poner sus pies sobre dichas réplicas y tomarse fotos a bordo de ellas para guardarlas como souvernirs o recuerdos.

Es indudable que tener las réplicas de dichas naves colombinas sería un gran atractivo turístico que vendría a engrosar el menú de ofertas de atractivos turísticos por parte de Puerto Plata.

Y ésos turistas, aparte de conocer ese atractivo que serían dichas réplicas, comprarían souvenirs, productos y se alimentarían y consumirían agua y bebidas de diferentes índoles en ocasión de su estadía en Puerto Plata.

Sin mencionar los negocios periféricos que particulares podrían crear con motivo de existir dichas tres replicas. 

El dilema estaría en determinar cuáles naves se replicarían: si las tres (La Santa María, La Niña y La Pinta), por el valor simbólico que dicho trío representa (que sería lo más ideal); o sólo dos (La Niña y La Pinta) debido a que a Puerto Plata sólo llegaron La Niña y La Pinta; o cuatro (incluyendo La Santa Cruz resultante de lo precedentemente referido ya en ocasión del Segundo viaje de Colón).

En el puerto de Bajona, España hay una réplica de sólo la carabela La Pinta para rememorar el arribo de Martín Aloso Pinzón unos quince días antes que el “Almirante de la Mar Océana“ Colón.  

Dichas naves surtas en uno de los muelles de la ciudad de Puerto Plata y navegando frente a las costas de Puerto Plata serían un espectáculo tremendo.

Quien o quienes instalen dicho negocio pueden, cumpliendo con los requisitos legales y en coordinación con las autoridades de la Marina de Guerra Dominicana,  trazar rutas de navegación dentro del espacio marítimo de la Provincia de Puerto Plata, es decir, que permitan hacer travesías con turistas a bordo, siempre en navegación costera, tocando diferentes puntos que abarquen de extremo a extremo a la Provincia, esto es, a Cabarete, Sosúa, Puerto Plata, Cofresí (donde está La Marina de Ocean World), Maimón y Luperón.

Dichas naves, como es natural, para poder navegar, aún dentro de ese campo de acción limitado, tienen que reunir, como cualquier embarcación moderna,  todos los requisitos legales y dentro de estos los que tienen que ver con lo relativo a la seguridad y a estar dotadas de equipos de comunicación radial que les permita conseguir rápida ayuda en caso de alguna emergencia.

En Polonia dos nacionales de ese país hicieron una replica de la nao La Santa María y ella fue ubicada en el Museo Arkady Fiedler (un navegante polanco célebre).

¿Porqué Puerto Plata no podría tener las réplicas de dichas naves de la hazaña colombina como atractivo turístico?

Imágenes de las réplicas de las tres naves del primer viaje de Colón en el Puerto de Palos, de Moguer, (Huelva), de la frontera de España, donde se ha creado alrededor un museo: