Reproducir recuerdos sobre lo pasado enferma

Por Carlos Luis Baron lunes 12 de marzo, 2012

Sostienen algunos pensadores convencionales que, “recordar es volver a vivir”. Pero, a partir de analizar lo que en verdad son las remembranzas continuas en el ser humano, reflexionando fuera de ese marco al alcance todos, lo que siempre se ha oído, y se acepta como tal, se podría decir que es todo lo contrario, ¡no se vuelve a vivir, se sufre en realidad! El hecho de las personas remontarse al pasado, hasta aquellos momentos, lugares o circunstancias, que pudieron haber producido estados mentales placenteros, de paz, como de magnificas convivencias, lo que hace es, por una parte, impedir vivir y disfrutar la única y verdadera realidad de siempre, “el momento presente”.

De otro lado, produce aflicciones y estados depresivos constantes, que agotan las energías físico-mentales, independientemente de que lo ocurrido años atrás, haya sido bueno o malo. Si halagador y de grato placer fue lo que se produjo, al igual que los disfrutes ambientales verificados, recordarles es martirizarse en realidad, debido a que ya ni se tienen, ni tampoco volverán. Cuando lo acontecido fue lo contrario, incluyendo episodios dolorosos, desconcertantes y preocupantes, ¿qué sentido tiene rememorarlos, volver a sufrir? Dejarlos atrás entonces, ¡es lo mejor!

De gran consenso se tiene ya, que el pasado, o tiempo psicológico como también se le denomina, hay que olvidarlo; que en verdad su existencia sólo es mental, por lo que nada realmente significa para la gente, por más valor que se le quiera dar. Que, el futuro tampoco existe, que es incierto, e impredecible; que normalmente constituye una simple proyección del pasado, ya extinguido e irrevocable por completo.

Luego, la consigna debe ser, por consiguiente, aceptar y vivir el momento presente, dejando de lado lo que pasó, como lo que pueda venir, fuera de nuestro control. Si desagradable se presenta lo actual, que siempre imperen la conformidad, la aceptación y las actitudes debidas; ya que, normalmente, nadie sabe el porqué en realidad ocurren las cosas, que a veces se calatologan como malas, en el marco de los simples juicios humanos, cuando en verdad no son así, desde el ángulo espiritual, la real esencia de los hombres. “Todo obra para bien”, reza un gran dicho popular, que bien aplica en esos casos.

Si lo que acontece es agradable y placentero, el tratar de vivirlo por completo y disfrutarlo a plenitud, sin permitir que el tiempo psicológico en nada interfiera, ¡es lo mejor!

Nunca volveremos a estar atrás; y no sabemos, si vamos a estar después. Ahora, ¡sí estamos en el presente! En el fondo pues, los pensamientos sobre lo pasado que nos asaltan de repente, o son constantes, sólo entristecen y hacen sentir mal, sin importar lo bueno o lo malo a que se refieran, según se consideren, por recrear de ordinario situaciones dolorosas; o, tener que admitir la imposibilidad de que, las agradables puedan volver.

¡Reflexionemos!