Rescatar a los más necesitados

Por Carlos Luis Baron martes 12 de junio, 2012

Los dominicanos debemos estar muy pendientes de los rescates económicos que se hicieron, se están haciendo y los que se harán. Primero porque es aprendizaje básico y segundo porque estos, especialmente los de Estados Unidos y España, afectan directa o indirectamente nuestro país. La razón más inmediata es cómo afecta, digamos el desempleo, las importantísimas remesas. Pero existen otros factores de índole económicos a corto, mediano y largo plazo que condicionan algunos aspectos financieros de la inversión que se ven como blancos de los efectos secundarios de este período de ajustes.

Sobrevivimos la crisis mundial sin que se nos desmoronara la paz social y se estancara la economía, mientras en Estados Unidos se le ofrecía un rescate impresionante a Wall Street y al sector financiero. Este salvamento ha mostrado poco de lo que debía haber hecho por el ciudadano trabajador común que había perdido su vivienda y en muchos casos sus vehículos y sus empleos. La recuperación de la economía americana ha sido lenta y cargada de efectos secundarios (ver documental Capitalismo: Una Historia de Amor de Michael Moore). No tenemos cifras de cuantos dominicanos se vieron afectados con pérdidas de esta índole pero sabemos que fue significativa, especialmente en la pérdida de empleo. Tampoco tenemos las cifras de cuantos norteamericanos se vieron afectados por la movilidad social negativa.

El buen manejo de la economía dominicana en este lustro de calamidades globales se puede describir como cuando se encuentra un techo para refugiarnos después de un tsunami. Pero eso le hace una economía vulnerable y sujeta a cambios que muchos sectores rumoran. Se habla de un nuevo modelo económico y sólo nos mantiene tranquilo el hecho de que nuestro Presidente electo es un economista, que además ha mostrado extrema cordura cuando le ha tocado participar en quehaceres de estado.

La crisis española acaba de ser bombardeada con 100,000 millones de euros, pero igual que pasó en los Estados Unidos, no se consideró en ningún momento un rescate para el ciudadano común, aquellos que están a punto de perder el esfuerzo de toda su vida. Es cierto que estos montos están destinados a recuperar la salud de la economía y esta salud se reflejará en las economías particulares. Pero hay en la crisis un sector de pequeños comerciantes y desempleados a los que les vendría muy bien salvar los esfuerzos de muchos años y el legado de sus hijos. El compañero Danilo Medina ha hablado antes, durante y después de rescatar de la pobreza un número de dominicanos superior a un millón. Con esto se estaría pagando una deuda social que reduciría los efectos de la crisis, entre ellos la ola de criminalidad que nos está devorando. También se puede percibir en un nuevo modelo económico la diversificación del sector productivo y la valorización de la producción de alimentos.

Es la oportunidad dominicana de rescatar a los más necesitados en tiempos en que la banca y el sector financiero gozan de salud. Aún sin ella estoy completamente seguro de que la formación ideológica del Presidente electo nunca discriminaría al más necesitado para sólo extender la mano, como ya sucedió en algunos países, a los sectores poderosos.