Respetemos a la mujer dominicana

Por Carlos Luis Baron jueves 23 de febrero, 2012

Nueva York.- Para defender a Margarita Cedeño de Fernández, no es necesario ofender a la mujer dominicana utilizándola comoariete político; como de una manera absurda, torpe y grosera, hicieran eldirigente peledeísta, Francisco Javier García y el procurador general de laRepública, Radhamés Jiménez Peña. Constituye un agravio a la mayoría de lasmujeres dominicanas, el afirmar que se les ofende y que la oposición, en estecaso, el candidato presidencial perredeísta, Hipólito Mejía, no merece que ellas lo favorezcan con su voto; luegode la denuncia de que la Primera Dama posee más de 43 millones de euros en unbanco europeo.

Resulta insólito e inadecuado que un hombrede leyes como Jiménez Peña, en este caso, se mantenga al margen del entramadolegal que debe de ser su objetivo y decir, como todo un servil político a favordel Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que la acusación sustentada ydocumentada por el comentarista santiaguero, Marcos Martínez, constituye una “violenciacontra la mujer dominicana”.

En su afán de capitalizar el caso a favor del partido en el gobierno, con una presunta violencia de género; el funcionariojudicial cae en el dislate, al menos para nosotros, de comparar a nuestrahumilde e inmarcesible mujer dominicana, con la esposa del presidente LeonelFernández Reyna.

Independientemente de que, la citada cuentapertenezca a Cedeño de Fernández; Jiménez Peña, al ser preguntasdo por losperiodistas, debió ser más cauto en su respuesta. Por ejemplo debió decir quela dama, tendrá la oportunidad de demostrar en los tribunales que ella no tiene nada que ver con ese asunto.

Tal parece que al flamante procurador se lehace muy difícil pedirle a la primera dama que debe “mostrar el fardo”; esdecir, presentar con suficiencia, enestos momentos, cuál es el estado real de sus finanzas.

De otro lado, debemos decirle alexsecretrario de Turismo y estratega político del candidato presidencial DaniloMedina; Javier García, que no hay razón para afirmar que debido a que elexpresidente Mejía tenía conocimientos previos sobre los aprestos de denunciasde Martínez, la mujer dominicana no debe votar por el candidatopresidencial de oposición. Parece quepara él, indefectiblemente, todas son iguales a la Primera Dama, o de alguna formala representan; nada más descabellado.

El dirigente peledeísta no debe ligar demanera oportunista y deshonesta, a la mujer dominicana, en este conflicto. Primero;porque Cedeño de Fernández, en modo alguno representa lo idóneo de nuestrasféminas, y en segundo lugar, porque al menos hasta dónde sabemos, la mayoría denuestras mujeres no son aventureras políticas, sin trayectoria alguna, y muchomenos se alían a pandilleros que depredan los recursos del Estado.

La casi totalidad de nuestras nobles mujeres(si las cosas no han cambiado tanto), aún sin academicismo, y sin estararrimada a buen árbol, como es el caso de Cedeño de Fernández, les pesa muchoel ruedo de las faldas, y son incapaces de incurrir en algunas inconductas;esto al margen de la saga de la presunta cuenta bancaria de Margarita, enEuropa.

En un asunto más simple (repetimos, si estono ha dado un notable giro), nuestras madres, estaban al corriente de lasmonedas que teníamos en nuestros bolsillos, y se daban a la tarea de indagar dedónde procedía algún dinero extra. No estamos lo suficientemente ciertos, si enel caso de la Primera Dama sucede otro tanto. Por favor, respetemos a nuestrasmujeres.