Respetemos a la mujer dominicana

Por Carlos Luis Baron lunes 20 de febrero, 2012

Nueva York.- Para defender a Margarita Cedeño de Fernández, no es necesario ofender a la mujer dominicana utilizándola como ariete político; como de una manera absurda, torpe y grosera, hicieran el dirigente peledeísta, Francisco Javier García y el procurador general de la República, Radhamés Jiménez Peña.

Constituye un agravio a la mayoría de las mujeres dominicanas, el afirmar que se les ofende y que la oposición, en este caso, el candidato presidencial perredeísta, Hipólito Mejía, no merece que ellas lo favorezcan con su voto; luego de la denuncia de que la Primera Dama posee más de 43 millones de euros en un banco europeo.

Resulta insólito e inadecuado que un hombre de leyes como Jiménez Peña, en este caso, se mantenga al margen del entramado legal que debe de ser su objetivo y decir, como todo un servil político a favor del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que la acusación sustentada y documentada por el comentarista santiaguero, Marcos Martínez, constituye una “violación a la mujer dominicana”.

En su afán de capitalizar el caso a favor del partido en el gobierno, con una presunta violencia de género; el funcionario judicial cae en el dislate, al menos para nosotros, de comparar a nuestra humilde e inmarcesible mujer dominicana, con la esposa del presidente Leonel Fernández Reyna.

Independientemente de que, la citada cuenta pertenezca a Cedeño de Fernández; Jiménez Peña, al ser preguntasdo por los periodistas, debió ser más cauto en su respuesta. Por ejemplo debió decir que la dama, tendrá la oportunidad de demostrar en los tribunales que ella no tiene nada que ver con ese asunto.

Tal parece que al flamante procurador se le hace muy difícil pedirle a la primera dama que debe “mostrar el fardo”; es decir, presentar con suficiencia, en estos momentos, cuál es el estado real de sus finanzas.

De otro lado, debemos decirle al exsecretrario de Turismo y estratega político del candidato presidencial Danilo Medina; Javier García, que no hay razón para afirmar que debido a que el expresidente Mejía tenía conocimientos previos sobre los aprestos de denuncias de Martínez, la mujer dominicana no debe votar por el candidato presidencial de oposición. Parece que para él, indefectiblemente, todas son iguales a la Primera Dama, o de alguna forma la representan; nada más descabellado.

El dirigente peledeísta no debe ligar de manera oportunista y deshonesta, a la mujer dominicana, en este conflicto. Primero; porque Cedeño de Fernández, en modo alguno representa lo idóneo de nuestras féminas, y en segundo lugar, porque al menos hasta dónde sabemos, la mayoría de nuestras mujeres no son aventureras políticas, sin trayectoria alguna, y mucho menos se alían a pandilleros que depredan los recursos del Estado.

La casi totalidad de nuestras nobles mujeres (si las cosas no han cambiado tanto), aún sin academicismo, y sin estar arrimada a buen árbol, como es el caso de Cedeño de Fernández, les pesa mucho el ruedo de las faldas, y son incapaces de incurrir en algunas inconductas; esto al margen de la saga de la presunta cuenta bancaria de Margarita, en Europa.

En un asunto más simple (repetimos, si esto no ha dado un notable giro), nuestras madres, estaban al corriente de las monedas que teníamos en nuestros bolsillos, y se daban a la tarea de indagar de dónde procedía algún dinero extra. No estamos lo suficientemente ciertos, si en el caso de la Primera Dama sucede otro tanto. Por favor, respetemos a nuestras mujeres.

El autor es periodista, directivo del CDP, en Nueva York.