Retos presentes y futuros de la República Dominicana

Por Luis Brito viernes 31 de agosto, 2012

Santo Domingo, D.N.- República Dominicana, nación del Caribe con 9 millones 824 mil habitantes en 48,442 kilómetros cuadrados, cercano a un empobrecido Haití, encara una dramática realidad económica; oscuro panorama agravado por los retos del déficit energético, el alto índice de desempleo, el alto grado de criminalidad, la corrupción administrativa y la masiva migración haitiana.

El déficit fiscal aproximado de RD$78,270 millones y el déficit cuasi fiscal del Banco Central, que se estima entre RD$27, 000 y RD$30,000 millones, penden como espada de Damocles sobre el Gobierno, en tanto que el sistema de salud y el escaso grado de institucionalidad afloran como el sexto y séptimo problemas de envergadura.

Con un Presupuesto Nacional de RD$501, 461 mil millones (incluye un Presupuesto Complementario), el país debe utilizar el 42% para el pago del servicio de la deuda externa, y aproximadamente US$4,800 millones para el pago de la factura petrolera.

Solo a contratistas e ingenieros de obras del Estado, el Gobierno adeuda RD$27,169 millones, mientras suman más de US$1,000 millones la deuda de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) a los generadores de electricidad.

En tanto que las exenciones fiscales en el año 2011 ascendieron a un monto de RD$5,329 millones. Oportuno señalar que 33 leyes reducen el potencial recaudatorio del sistema tributario dominicano: 3 leyes generales, 11 regímenes especiales y 19 que otorgan incentivos a algunas empresas del sector privado.

Al mes de julio de 2012, de acuerdo al economista Iván Rodríguez, el balance primario de las cuentas fiscales –déficit de caja menos los intereses de la Deuda Pública– se encontraban en RD$51,176 millones, el 2.2% del Producto Interno Bruto (PIB), pese a que el Gobierno se comprometió con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a cerrar el Balance Primario de este año con un resultado positivo del 1% del PIB, lo cual indica que República Dominicana presentaría insolvencia para cumplir con el pago de los intereses de deuda pública, grave panorama, puesto que es uno de los principales indicadores para la calificación de riesgos- país por parte de los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), Bancos de Inversión, Calificadoras de Riesgo…).

Rodríguez plantea que, “si el déficit fiscal termina a diciembre de 2012 en RD$118,000 millones, como se proyecta, y el déficit cuasi fiscal del Banco Central cierra en RD$38,000 mil millones, el sector público consolidado quedaría entonces con un déficit de RD$156,000 millones, lo cual equivaldría a un 7% del PIB”.

No obstante, durante el período enero-junio de 2012, de acuerdo al Banco Central, la economía dominicana, medida a través del Producto Interno Bruto, experimentó un crecimiento de 3.8%.

Los desafíos de la República Dominicana

El déficit energético es grave. El parque de generación del país tiene una capacidad instalada de 3,137 megavatios con 24 plantas, contemplando la generación hidroeléctrica que generan 2,277 MW, y además los 360 MW hídricos y 33 MW eólicos. Pero de las veinticuatro plantas, que son las que verdaderamente proveen de electricidad al país, actualmente hay 9 fuera de servicio y 10 generan energía a media capacidad. Mientras que, las hidroeléctricas tampoco se encuentran haciendo importantes aportes al sistema, puesto que la mayoría aparece como “indisponible” o bajo el estatus de “indisponibilidad parcial”, de acuerdo a reportes de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE). Ocupa la República Dominicana el quinto lugar en peor servicio eléctrico de todos los países, después de Timor, Bangladesh, Angola, Líbano, Chad, Nigeria y Nepal, conforme indica un estudio de competitividad global 2010- 2011 del Foro Económico Mundial. Tarifas altas y cortes frecuentes caracterizan el sistema energético, lo cual resta competitividad en el mercado y limita la calidad de vida de las familias.

El alto índice de desempleo de 14% de la Población Económicamente Activa, y de 24 por ciento entre los jóvenes, se observa con preocupación; son los jóvenes el caldo de cultivo para la delincuencia y criminalidad. Sólo el 30% de los dominicanos dispone de un empleo formal, el 14% está desocupado y el restante 56% se desenvuelve en la economía informal, sin ningún tipo de protección social.

La criminalidad campea a sus anchas. Un informe sobre Seguridad Ciudadana ofrecido por el Alto Comisionado para los Derechos Humanos y las Naciones Unidas presenta a la República Dominicana con un índice de criminalidad de 24.5, entre los países de América Latina. En lo que va de este año 2012 suman 570 personas muerta violentamente, la mayoría con armas de fuego y cuchillos, de acuerdo al Instituto Nacional de Patología Forense. Ante la creciente incertidumbre, operan en el país 200 compañías de seguridad privada con 30, 000 agentes, según informaciones de la Asociación de Empresas de Seguridad Privada.

En tanto que, la falta de institucionalidad se observa como un problema de ética en la gestión pública. Los dominicanos desconfían de sus instituciones: de los funcionarios y servidores públicos; de policías, fiscales, jueces, legisladores y de los dirigentes políticos y sindicales.

La corrupción administrativa frena el desarrollo, desestimula la iniciativa privada y distorsiona las condiciones del mercado. El Estado dominicano ha ratificado la Convención Interamericana Contra la Corrupción de la Organización de Estados Americanos (OEA), lo cual es un claro compromiso de lucha contra la corrupción. Difícil de cuantificar (cifras extraoficiales indican que la corrupción se engulle RD$30,000 millones de pesos cada año), la corrupción irrita y genera desconfianza en los ciudadanos. La Tercera Encuesta Nacional de Cultura Política y Democracia, 1994, arrojó que el 92.92% de los consultados considera que los políticos aprovechan sus cargos para beneficios propios. Ocho años después, la situación ha empeorado.

Masiva, la migración haitiana genera una carga enorme por las dificultades demográficas, educacionales, jurídicas, de salud y diplomáticas que conlleva. Sin ninguna documentación, llevan años los haitianos residiendo en la República Dominicana, lo que obliga a examinar los casos con el mayor tacto para eludir inconvenientes de carácter internacional. Su pobreza y desorganización afecta a su único vecino fronterizo, República Dominicana. En 27 mil kilómetros cuadrados, Haití tiene 10 millones 33 mil habitantes: el 71% vive en extrema pobreza y más del 40% está desempleada. Tiene la mayor prevalencia de VIH-Sida en el hemisferio occidental, y solo cuenta con zonas boscosas en apenas el 2% de su territorio.

Educación y sistema sanitario

En el tema Salud el país exhibe notables avances. Se ha elevado a 73.2 años la expectativa de vida. El Sistema Sanitario Dominicano está regido por la Ley General de Salud No. 47-01 y la Ley No.87-01 que crea el Sistema Dominicano de Seguridad Social, del año 2001. Cifras del año 2004 establecen que por cada 10,000 habitantes la nación cuenta con 10.3 médicos. El 99% de los embarazos y partos son atendidos por personal profesional de la salud, pero todavía muere una mujer cada 24 horas como consecuencia del embarazo y el parto, según la encuesta de salud y demografía ENDESA 2002. La misma investigación determinó que en el área de salud infantil, el 8% de los niños de la zona urbana se clasifica con desnutrición crónica, en comparación con el 11% de la población rural, en tanto que la desnutrición global afecta el 4% de los residentes en la zona urbana y el 7% de la zona rural. Hay, al mismo tiempo, una tendencia a la disminución en la tasa de la mortalidad durante el primer año de vida. En el quinquenio 1997-2002 la proporción era de 31 defunciones por mil nacidos vivos.

Estrechamente relacionado con el desarrollo y la plena democracia, la educación es de los retos presentes y futuros de la República Dominicana más profundo y de más alcance (por ello no aparece aquí en los primeros apartados). El país demanda una revolución educativa que garantice calidad en la educación, desde la inicial hasta la universitaria, con énfasis en la formación de los valores ciudadanos. El Gobierno ha asumido el compromiso de destinar a la educación preuniversitaria el 4% del PIB, establecido por ley, aproximadamente RD$106.0 mil millones. De 142 países evaluados por el Foro Económico Mundial, 2011- 2012, la República Dominicana aparece en el lugar 140 en materia de educación. Con una población general de 3 millones 515 mil 470 estudiantes, el país mantiene una tasa de escolarización entre 76 y 82%, baja formación en la mayoría de los 65,470 maestros del sector público, altos niveles de repitencia en los estudiantes y una alta tasa de deserción escolar. Se estima entre 10 y 13% el analfabetismo en el país.

Pobreza y soluciones

La pobreza corroe la sociedad. Notables desigualdades afectan sobre todo a las mujeres, a los niños y a los envejecientes. De acuerdo al Informe de Seguimiento a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, de 2010, la pobreza general alcanzó el 34% y la pobreza extrema afectaba al 10.4% de la población. La mitad de la población rural sigue siendo muy pobre. El 50% de los hogares no cuenta con servicios de agua potable y la tercera parte no dispone de servicio de electricidad.

El informe 2012 sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) destaca que se ha reducido la subnutrición en el país de 25% a 24% y se ha reducido también la mortalidad materna, como también se ha combatido el VIH- Sida, pero los demás cinco indicadores para el cumplimiento de los objetivos del milenio no presentan mejoría, como erradicar la pobreza extrema a la mitad en 2015, garantizar educación universal, igualdad entre géneros, sostenibilidad medioambiental y fomentar el desarrollo.

El sector agropecuario, el más determinante de los sectores, aporta el 60% de la materia prima que utiliza la producción manufacturera. Sin embargo el PIB agropecuario en las últimas décadas muestra una reducida participación, aspecto negativo para la economía. La empresa privada estancada, y rezagada la iniciativa privada, son puntos admitidos por los propios representantes empresariales.

¿Es dura la realidad nacional? No es casual que las nuevas autoridades, encabezadas por el Presidente Danilo Medina, apelaran al Consejo Nacional de Desarrollo y llamaran a concertar tres pactos: Educación, Eléctrico y Fiscal. Pero, economistas locales plantean más bien una “revolución fiscal” para captar recursos sin lesionar duramente a los sectores productivos ni a los consumidores en forma directa, pero están claros en que esto conllevaría incrementar la presión tributaria, que actualmente es de un 13%; disminuir la evasión fiscal y penalizar los ahorros, como también extender la base del ITBIS (Impuesto a la Transferencia de Bienes Industrializados y Servicios).

Todo ello para conducir a una nueva firma con el FMI, habida cuenta de que esta entidad dota de dineros frescos al Gobierno, exige disciplinar los gastos y crea una atmósfera favorable ante los demás organismos internacionales de crédito. El gobierno no ha anunciado este esquema, pero es el razonamiento de por lo menos dos reconocidos economistas, Carlos Despradel y José Luis de Ramón.

En tanto, Frederick Emán Zadé, de acuerdo con que se reduzcan los gastos y se pare el endeudamiento externo, propone adoptar de nuevo el patrón oro como referencia, ante la decadencia del dólar y el euro.

Pero los tres, confrontados por la Cámara Dominico Americana, Emán Zadé, Despradel y De Ramón, coinciden en la necesidad de frenar los gastos y detener el endeudamiento externo.

No obstante, el también economista Fernando Álvarez Bogart, inmemorial ex funcionario, y el sociólogo Max Puig, enarbolan por separado, un cambio terminante de modelo económico y social. El primero, Álvarez Bogart, propone un modelo económico “no consumista”, basado en la producción; en tanto que Max Puix, ex candidato a la presidencia de la Alianza Por la Democracia (APD), plantea una política de ingresos, con un programa que incluya una reforma fiscal integral que exonere la producción, elimine los mecanismos de evasión fiscal, priorice el gasto social y sirva de instrumento para la distribución de la riqueza.

Futuro y riquezas

Como entidad que plantea desafíos globales de sostenibilidad y equidad, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) indica que la República Dominicana lleva 31 años de crecimiento continuo en el Índice de Desarrollo Humano (IDH).

El PIB de República Dominicana ascendió en el año 2011 a US$55, 700 millones, en tanto que los ingresos per cápita llegaron a RD$1,809,707 millones.

Pese a que se considera la economía dominicana como una de las más grande, diversa y dinámica de Centroamérica y el Caribe, se destaca también su alto nivel de informalidad (se estima que el 50% del PIB lo genera la economía informal y el 56% de la fuerza laboral se desempeña en la informalidad); una economía netamente importadora, con un alto nivel de consumo, depende en gran parte del sector doméstico para su propia sustentación, diversificación y desarrollo. La República Dominicana importó durante el año 2011 US$7,651.3 millo en bienes de consumo; es decir, el 52.7% de las importaciones totales.

Con 12, 600 kilómetros de carretera, el país cuenta con un parque vehicular de 2,917, 573 unidades (datos de la DGII) y tecnología avanzada en comunicación. con más de 2 millones de celulares en operación.

Cuenta también la República Dominicana con el polo turístico del sur que alberga una serie de riquezas naturales que hacen de ésta una región con gran porvenir para el ecoturismo. Bahía de las Águilas, El Lago Enriquillo y la isla Cabritos, son parte de esta excepcional belleza.

Con un gran potencial agropecuario, la República Dominicana tiene 21% de las tierras que son cultivables, 9% de tierras que poseen cultivos permanentes, 43% son de pastos permanentes, 12% de bosques y el 15% restante en otros tipos de terreno.

El turismo con sus 69, 864 habitaciones; las zonas francas con sus 560 empresas y 57 parques industriales; las remesas que en el 2010 ascendieron a US$3,400 millones, y las exportaciones que en 2011 llegaron a US$7, 792 millones, siguen constituyendo la punta de lanza de la economía dominicana.

Pero el gran potencial para la expansión económica se observa en una política de puertas abiertas a la inversión extranjera, eliminando las barreras visibles y no visibles que subyacen todavía, para ser aprovechados los más de 8000 consumidores. a través del Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos, Centroamérica y la República Dominicana; como también la minería que se expande con la explotación del níquel, yeso, oro, plata y sal.

La República Dominicana busca salir adelante, como en otros momentos cruciales. Salida de una tiranía en 1961, la de Rafael Leónidas Trujillo, presenció Consejos de Estado, un Triunvirato, gobierno efímero el de Juan Bosch en 1963, Guerra Civil de 1965, intervención norteamericana ese mismo año; agitados 12 años del doctor Joaquín Balaguer (aunque con crecimiento económico y una gran obra de infraestructura); un foco guerrillero de Francisco Alberto Caamaño en 1973; ocho años de inestabilidad económica del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) que llevaron a uno de sus presidentes al suicidio, Don Antonio Guzmán Fernández (1978-82) y al siguiente a la cárcel, Doctor Salvador Jorge Blanco (1982-86); dos huracanes y una tormenta con sus devastaciones, David en 1979, George en 1998 y Federico en 1998; para volver de nuevo a vivir diez años más con Balaguer de Presidente hasta 1996.

Se levanta una República Dominicana bendecida por la fertilidad de sus tierras y extensas playas de arenas blancas; con un Himno Nacional que es de los cantos patrios más hermosos del universo, camina de frente hacia el futuro construyendo el desarrollo.

Quedó atrás aquélla década del 60 cuando asomó la democracia, estadio en que las casas se levantaban con tablas de palmas; los venduteros en burros llevaban vegetales a las marchantes frente a sus casas por estrechas calles enlodadas y donde predominaban solares baldíos en las zonas urbanas.

Santo Domingo toma aire de gran ciudad. Altas torres lucen imponentes; deslumbrantes vitrinas exhiben prendas de vestir de Louis Vuitton, Cartier, Zara y Benetton; las damas de clase alta y clase media alta requieren a sus maridos vacaciones en Miami, viajes lejanos en cruceros y Disney Word para los niños; empresarios privados y funcionarios públicos se desplazan en helicópteros; túneles y elevados desahogan el tránsito en el Gran Santo Domingo y Santiago; también en la Capital se aligera el tráfico con los viaductos, elevados, túneles y los corredores en las avenidas 27 de Febrero y John F. Kennedy; líneas del Metro de Santo Domingo para el transporte en cuatro direcciones; un adicional y moderno Puerto Multimodal Caucedo; una autopista eléctrica de 345 mil voltios para la región Norte, y tres extendidas carreteras como las del Coral, Boulevard del Atlántico y la autopista Samaná- Nagua, favorecen el turismo y expanden el desarrollo.

Se expanden las cadenas de grandes tiendas y supermercados como Plaza Lama, La Sirena, Distribuidoras Corripio y Supermercados Nacional.

Como también se extienden los grandes supermercados y tiendas de marca internacional como Carrefour, Prices Mart e Ikea; y abren sus puertas malls de lujo como Ágora, Acrópolis, Blue mall, Sambill y el 360.

En el campo de la medicina de alta tecnología CEDIMAT y HOMS traen avances científicos, el primer con trasplante de corazón por primera vez; en lo deportivo Félix Sánchez y Luguelín Santos presenta medalla de oro y plata Olímpica, mientras 190 peloteros dominicanos levantan bandera en los Estados Unidos; en el cine norteamericano Zoé Saldaña y Michell Rodríguez sacan la cara por Quisqueya, y en el territorio nacional se estrenarán por lo menos doce películas hasta enero de 2013, mientras Juan Luis Guerra y Anthony Romeo armonizan melodías en escenarios internacionales.