Retos Presentes y Futuros de la República Dominicana

Por Carlos Luis Baron jueves 23 de agosto, 2012

Desde 1970, el gasto anual en educación en República Dominicana no ha superado el 3% del Producto Interno Bruto (PIB).

El Plan Decenal de Educación 2008-2018, realizado por el Ministerio de Educación (Minerd), indica que el gasto en educación ha sido menos de la mitad del regional y menos de la tercera parte del dispuesto en ese reglón entre los países insulares del Caribe.

En este sentido, uno de los temas en que la ciudadanía tiene puesta su atención, y que sin duda será uno de los mayores retos de las actuales autoridades gubernamentales, es el referente al cumplimiento del controversial 4% del PIB para la educación.

LO QUE DICE LA LEY

La Ley General de Educación, 66-97, creada en 1997 durante el primer gobierno del ex presidente Leonel Fernández, en su artículo 197 establece que: “ El gasto público anual en educación debe alcanzar en un período de dos años, a partir de la promulgación de esta ley, un mínimo de un dieciséis por ciento (16%), del gasto público total o un cuatro por ciento (4%) del Producto Interno Bruto (PIB) estimado para el año corriente, escogiéndose el que fuere mayor de los dos, a partir del término de dicho período, valores que deberán ser ajustados anualmente en una proporción no menor a la tasa anual de inflación, sin menoscabo de los incrementos progresivos correspondientes en términos de porcentaje del gasto público o del Producto Interno Bruto (PBI)”.

Sin embargo, a pesar de ser un mandato de ley, a 15 años de su aprobación, ni el ex presidente Fernández en el resto de su primer gobierno 1996-2000, ni el ex presidente Hipólito Mejía en su gestión 2000-2004, así como tampoco Fernández en sus dos gestiones gubernamentales consecutivas, pudieron cumplir con la aplicación total de la misma, lo que evidencia que faltó voluntad política.

Sobre el tema, el ex presidente Fernández, que a pesar de todo ha sido quien ha hecho la mayor inversión en el sector, ha dicho reiteradas veces que se siente complacido con el avance de la educación en sus gestiones y resalta que un simple aumento en el gasto público en el sector no es suficiente, ya que el mayor esfuerzo debe hacerse en los estilos pedagógicos y contenidos curriculares, lo que evidencia claramente que el 4% para el sector educativo no era su prioridad.

EL RETO DEL 4%

Ante la negativa de los gobiernos que han sucedido a la promulgación de la Ley 66-97, se levantó en el país un movimiento de numerosas organizaciones reclamando el cumplimiento del referido porcentaje, con el fin de que el pueblo dominicano tenga una educación eficiente y de calidad que permita que las escuelas cuenten con maestros más capacitados, suficientes aulas bien equipadas y, por supuesto, estudiantes mejor cuando terminen sus estudios.

Más de 203 organizaciones incluidas personalidades, medios de comunicación y población en general, se agruparon bajo el nombre de “Coalición Educación Digna”, cuyo reclamo comenzó tímidamente, por lo que muchos creyeron que se trataba de una fiebre del momento, pero lo cierto es que se convirtió en una voz potente que ha movilizado a miles de personas a tal punto, que fue tema obligatorio de campaña de los candidatos en las pasadas elecciones presidenciales del 20 de mayo, asegurando todos ellos, sin importar su posición en el electorado, que de llegar a la Presidencia cumplirían con el 4% para la educación.

El presidente Danilo Medina fue uno de los candidatos que firmó el pacto por la educación, en el que se comprometía a dar el requerido porcentaje en caso de llegar a ser presidente de la República, lo que ahora muchos dudan, dada la actual situación económica del gobierno, el cual presenta un alto déficit en sus finanzas para el próximo año, que es cuando se espera empiece a cumplir con esa promesa.

Al respecto, Medina, ha ratificado varias veces, que cumplirá cada una de sus promesas de campaña, incluido el 4% para la educación, aunque, ha aclarado que lo hará a su velocidad.

Otro de los retos que tiene el país a corto y largo plazo para la mejora del sector educación, es la implementación de la tanda única en todas las escuelas públicas, la cual fue anunciada por el presidente Medina en su Programa de Gobierno, para lo que se necesita superar el déficit existente de aulas en la República Dominicana, lo que evidentemente requiere mayor inversión, sin embargo, las autoridades han dicho que éste es un plan piloto a cuatro años, lo que quiere decir que se llevaría 12 años implementarlo por completo.

Además, un gran reto del país en los próximos años, es la erradicación o reducción del inmenso número de analfabetismo en la República Dominicana, el cual de acuerdo a organismos internacionales ronda el 13% de la población y que Medina ha asegurado que lo reduciría en un período de dos años, como lo hizo Chile en un corto tiempo gracias al empeño puesto por esa nación.

Para esto se requiere una buena planificación y la colaboración de todos los sectores de la sociedad dominicana.

Otro de los mayores problemas que ha venido arrastrando la República Dominicana en la educación, lo que supone un reto que tendrá que enfrentarse en un futuro cercano, es el concerniente a la deserción escolar, la cual, según un estudio realizado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), es de un ronda el 6%, siendo los hombres los que mayormente abandonan las aulas de los centros educativos.

Según estudios, una de las principales causas de la deserción escolar, es la situación económica de muchos estudiantes desertores, en su mayoría menores de edad, y la falta de oportunidad de empleo en sus casas, lo que los lleva a esta situación para poder buscar la forma de ayudar con la economía de la casa, lo que significa que se requieren programas de desarrollo de empleos que aseguren empleo a los padres, para que los estudiantes se concentren únicamente en sus estudios.

Ante este panorama, habrá que darles tiempo a las recién establecidas autoridades gubernamentales, a fin de que puedan enfrentar con éxito los retos presentes y futuros del país en el ámbito educativo, que es la columna vertebral de la sociedad.