Reunión previa de cancilleres no logró acuerdo sobre ALCA

Por jueves 3 de noviembre, 2005

Mar del Plata (Argentina),(EFE).- Los cancilleres reunidos hoy en la ciudad argentina de Mar del Plata para preparar la IV Cumbre de las Américas, que comienza mañana, viernes, no llegaron a un acuerdo sobre la inclusión de una referencia al ALCA en la declaración final.

Pese a que hay acuerdo prácticamente unánime en casi todos los puntos de la declaración final, los cancilleres intentaron durante toda la jornada lograr el consenso entre dos posturas difícilmente conciliables.

De una parte, Estados Unidos, que quiere reactivar el plan de libre comercio continental lanzado en la I Cumbre de las Américas, en 1994, que debía entrar en vigor este año, respaldado por países como México o Chile, con quienes ya ha firmado acuerdos bilaterales en ese sentido.

De otro, Venezuela y los países de Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) que, por diferentes razones, no desean que el Area de Libre Comercio de las Américas se concrete.

Para el presidente venezolano Hugo Chávez, el plan es el epítome de todo lo que aborrece, quisiera verlo enterrado definitivamente y ha propuesto su propia alternativa, el ALBA, siglas de la Alianza Bolivariana de las Américas.

Para Mercosur, el mayor bloque comercial de Suramérica, antes de reactivar el ALCA es necesario redefinir la economía mundial y cumplir los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para permitir el acceso real a los mercados y eliminar los subsidios internos, especialmente en el sector agrícola.

"En Mercosur -dijo a EFE la canciller de Paraguay, Leila Rachid- necesitamos primero un mensaje claro de las grandes economías".

Los mensajes a los que se refiere Rachid deberían venir de la reunión de la Ronda de Doha de la OMC, que tendrá lugar el próximo mes en Hong Kong.

"Aquí no se trata de adelantar o atrasar las negociaciones, aquí se trata de ver el diseño de la economía mundial", agregó.

La polarización entre ambas posturas llegó a tal extremo que el chileno José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), consideró "lamentable" que la discusión sobre el ALCA monopolice los debates e impida el consenso.

Insulza indicó que existe "una intensa preocupación" porque se ha "alcaizado" demasiado la cumbre: "no era la intención que el ALCA tuviera la relevancia que está teniendo", dijo.

Para Insulza, la inclusión tardía del tema en la discusión sin que se hubiesen buscado antes consensos trabó las negociaciones en vísperas de la cita presidencial.

"No me parece posible avanzar en la negociación del ALCA en esta cumbre por una razón muy simple: la mayor parte de los temas que están pendientes en el ALCA, están también pendientes en la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC)", apuntó.

Además de debatir sobre el documento final, los cancilleres de los 34 países que asistirán a la Cumbre -todos los del continente salvo Cuba- entablaron un diálogo con organizaciones sociales en un intento de sacar a la Cumbre del ámbito exclusivamente político-económico.

"Estos espacios tienen que ir más allá de acuerdos comerciales y deben ser un marco para la ampliación de los derechos sociales", dijo Epsy Campbell, representante del Foro de Afrodescendientes y del Centro de Mujeres de Costa Rica.

Entre estos grupos de la sociedad civil también estuvieron las comunidades indígenas de América, que pidieron participación en las decisiones fundamentales del continente y que se reconozcan sus derechos ancestrales de propiedad sobre las tierras.

Mientras los cancilleres debatían el documento final que firmaran el sábado los presidentes, al otro extremo de la ciudad, fuera de los tres anillos de seguridad, continuó la III Cumbre de los Pueblos de América, también conocida como la "anti-cumbre".

Esta reunión, organizada por la Alianza Social Continental, tiene un carácter festivo por ahora, pero la situación puede cambiar el viernes, cuando se celebren las marchas contra la presencia del presidente estadounidense, George W. Bush, en Argentina.

Participan en la "anti-cumbre" delegados de unas 600 organizaciones sociales, sindicales y políticas de todo el continente. EFE