Roberto Carlos, pasión atacante

Por lunes 3 de octubre, 2005

Madrid, (EFE).- Roberto Carlos, defensa del Real Madrid, inauguró ayer, contra el Mallorca (4-0), por partida doble su casillero goleador en la presente temporada y elevó su cuenta histórica con el conjunto blanco hasta los 40 goles en las diez temporadas que lleva en España.

De Roberto Carlos, en un terreno de juego, se podría decir casi cualquier cosa menos que es un defensa puro. El brasileño, en la década que lleva en España, ha hecho de la banda izquierda su casa y casi podría decirse que en muchos encuentros ha estado más tiempo en ataque que en defensa.

Roberto Carlos es la réplica de Cafú, pero a la izquierda, en la selección de Brasil. El defensa diestro del Milán es el mismo estilo de futbolista atacante que inicia siempre las jugadas desde atrás.

Es por eso que el madridista haya alcanzado ya esa cifra de 40 goles con la camiseta blanca, algo reservado generalmente para centrocampistas y delanteros.

Roberto Carlos llegó al Real Madrid de la mano de Fabio Capello. Y tardó una jornada en marcar su primer tanto. Fue en Riazor contra el Deportivo de la Coruña. Supuso el empate a un gol y una de las pocas veces que los blancos han puntuado allí en los últimos lustros.

Siguiendo el ejemplo de Fernando Hierro, otro defensa con gol, el defensa sudamericano no ha dejado pasar ni una temporada sin anotar. Gracias a su espectacular pegada desde fuera del área, desde ha conseguido casi todas sus dianas, el '3' merengue ha anotado gran parte de sus goles de falta directa.

El último, ayer contra el Mallorca. Era el tercero de los blancos (4-0) y el segundo en su cuenta. Falta directa al borde del área igual a gol. Beckham amagó y Roberto Carlos ejecutó. Con mucha más potencia que colocación, como es habitual en él.

Anteriormente, había dejado para las retinas de los puristas el mejor gol de la jornada, con una espectacular volea desde el borde del área tras el saque de esquina de Beckham.

Eran sus dos primeros goles en la temporada. Y es que lo cierto es que este año su acierto es algo más bajo que en años anteriores. Quizá porque sube menos al ataque que cuando era más joven, quizá porque su precisión haya bajado o quizá porque los porteros e incluso en ocasiones algún compañero se hayan puesto por el medio.

Pese a todo, es innegable su espectacular lanzamiento desde larga distancia que superan habitualmente los 130 kilómetros por hora, suficiente para doblarle las manos a más de un guardameta.

Con 32 partidos de Liga por delante, tiempo tiene el defensa brasileño para aumentar su cuenta goleadora, pese a la competencia que tiene por delante en el terreno de juego para hacer goles. EFE