Robles viejos, ¡Ya!

Por Carlos Luis Baron viernes 15 de junio, 2012

La lucha política interna desgasta al Partido Revolucionario Dominicano. El que salga derrotado, no tiene futuro, se quede o salga del PRD.

Cuando un partido pierde unas elecciones, tienen que venir los cambios, los puestos directivos, los dirigentes, deben estar conscientes de eso. En el PRD, la lucha es por el poder interno de los viejos robles, y las nuevas generaciones.

Hay un divorcio entre las bases, y la dirigencia, entre los jóvenes y los viejos. Es un partido sin metas, pensando en la lejanía del momento cumbre del Gran Líder de Masas. Pero en la vida todo pasa. La política es coyuntura, es el momento, son las contradicciones, y por inercia, lo nuevo tiene que desplazar a lo viejo.

En el PRD se está dando una lucha generacional. De viejos robles que quieren seguir mandando, y de jóvenes que buscan sus derrotero. De ahí solo puede surgir el abismo.

Pero la fragilidad personal de un partido político no debe dar paso para tratar de revivir a los llamados mediadores. Detrás de las peores aberraciones políticas nacionales están los mediadores.

Siempre buscando ventajas sociales y personales, los mal llamados mediadores nunca fueron imparciales, y sus veredictos, estuvieron alejados del sentir popular.

Las crisis políticas y partidarias tienen que ser conocidas por los organismos competentes. Hay que fortalecer el Tribunal Superior Electoral. Nada de mediadores para ningún problema nacional.

Ahora, No es verdad que la crisis a lo interno del PRD sea un problema nacional. No señor, son las mal querencias de compañeros de un partido determinado, que debe ser tratado a lo interno de ese sector.

Lo que no se puede permitir, y ahí la fuerza pública debe hablar, es que se escenifiquen desórdenes que pongan en peligro la paz ciudadana.

Nadie puede ocasionar problemas al ciudadano común y corriente, y echar acciones de violencia que pongan en peligro la tranquilidad del pueblo.

A las elecciones concurrió todo el dominicano deseoso de votar, y allí expresó libremente su posicion y escogió al candidato ganador.

No reconocer el triunfo pleno de Danilo Medina es parte de un canivalismo político, y de un tremendismo, que ya fue rechazado por el pueblo en el momento de votar.

La crisis del PRD es un picor interno de un partido político, no es un problema nacional, y como tal lo tiene que tratar el Tribunal Superior Electoral.

Le llegó la hora a los viejos robles de dejar la trocha en el camino.