Rol de los niños y las niñas en el combate de la pobreza

Por Carlos Luis Baron sábado 16 de junio, 2012

El mejor lugar que tenemos los dominicanos para inventar el mañana sin lamentarnos del pasado es la escuela primaria.

Todos los días hablamos de que debemos combatir la pobreza con energía y escuchamos discursos que la incluyen como la prioridad nacional. Combatir la pobreza es una prioridad, y dentro de ella la escuela primaria debe ser el principal centro de esta batalla, donde debemos concentrar nuestras mejores armas y las mentes más brillantes.

Los niños son la parte más débil de la sociedad, pero al mismo tiempo son los más fuertes. Son débiles, porque no tienen con que defenderse, ni dentro de la escuela ni dentro de su propia familia, pero son fuertes porque tienen la potencia que los adultos no tenemos y la capacidad para vivir muchos años y tener más oportunidades.

El treinta y tres por ciento de los niños más pobres del país que en este momento están debajo de la línea de pobreza viven una vida miserable, no tienen que comer en su casa, y lo que es peor no tienen la imaginación ni la habilidad para buscar esta comida. Sufren y lloran sin encontrar un escucha, sus padres, en una miseria extrema, no tienen ni idea de cómo sobrevivir en una sociedad compleja.

En el hogar de estos niños y niñas reina la frustración, sus padres viven en una sociedad llena de riquezas y oportunidades, pero no tienen forma de cómo llegar a ella. Entonces reaccionan contra ellos mismos y nace la violencia intrafamiliar y como consecuencia el niño es el que más sufre.

Por eso es necesario ir en rescate de estos niños y niñas, aunque en lugar de penetrar directamente a su hogar, es mejor llegar a través de su escuela y sus maestros.

Démosle en la escuela amor y felicidad y el conocimiento acumulado de los grandes maestros de las ciencias, el arte, la tecnología y los deportes. Démosles a esos niños la mejor comida, la mejor medicina, el mejor maestro, de manera que a la entrada y a la salida de la escuela no tenga problemas y llegue a su casa feliz.

Estos niños, con los conocimientos adquiridos, educarán a sus padres para la nueva sociedad y con esto ganará el país, la sociedad en su conjunto.

Un niño educado es un gran maestro en su hogar y esto lo observamos cuando como padres y madres intentamos tirar basura a la calle o cuando gritamos con violencia, ellos, si tienen la educación adecuada, corrigen a sus padres, se convierten también en entes formadores.

Eduquemos este niño en la excelencia, para que haya paz, amor y democracia, a fin de que plenamente inventemos un mejor mañana, en lugar de lamentarnos de lo que nos pasó ayer.

El escritor es Director Comisión Ciencia y Tecnología del Consejo Regional Desarrollo (CRD), Ing. Físico, Sismólogo y Geofísico e Industrial, Catedrático Universitario.