Sacerdotes condenaron la corrupción, las desigualdades y la exclusión social

Por admin viernes 21 de marzo, 2008

Once sacerdotes de la Zona Norte de la Capital se unieron este viernes Santo en una sola voz para expresarse en contra de la corrupción, la pobreza, la marginalidad y el sufrimiento del pueblo dominicano en un Vía Crucis, realizado con motivo de la Semana Santa. El Vía Crucis contra la pobreza, la violencia y a favor de la vida fue encabezado por los sacerdotes Javier Vidal, de las parroquias San Martín de Porres de Guachupita y Santo Domingo Savio y Abraham Apolinario, de la parroquia Santo Cura de Ars, de Capotillo, entre otros pastores de las iglesias de la zona norte de la capital.

Los sacerdotes de la parroquias de la Zona Ozama criticaron la corrupción” generalizada de nuestro país. Dijeron “Lo último que hemos escuchado es que el Estado dominicano está utilizando nuestros recursos, nuestros impuestos, en las campañas reeleccionistas. Parece que sólo los “corruptos” pueden ser parte del Estado dominicano, pues todos justifican ese modo de proceder”, expresaron en ocasión del Viernes Santo.

"El Vía Crucis que hoy celebramos las Parroquias de la Zona Ozama no es solamente para recordar lo que hace veinte siglos Cristo realizó por cada uno de nosotros, sino que es la entrada de Cristo, a través del Espíritu Santo en nuestras vidas, que nos invita a denunciar la pobreza, la exclusión social y la corrupción generalizada en el gobierno dominicano."

“Queremos vivir la Semana Santa no como un recuerdo del pasado sino como una esperanza que rompe y transforma las desigualdades y las violencias de nuestro mundo, de nuestra patria. Queremos, deseamos, insistimos en que Cristo nos transforme así como hace veinte siglos transformó Jerusalén”, expresaron las once parroquias de la zona norte de la capital que celebraron el tradicional Vía Crucis de Viernes Santos.

Indican que “Jesús ha sido crucificado en Jerusalén por personas, autoridades que se han cerrado a reconocerlo como el Hijo de Dios, el Mesías, el Señor”.

Sostienen que frente a la situación de marginalidad y sufrimiento del pueblo dominicano “Hoy Cristo sigue crucificado en todas las “prioridades del Estado” que no corresponden con las necesidades más urgentes de nuestro pueblo dominicano. El “Metro” nos crucifica, pues se ha llevado nuestro presupuesto de educación, salud, seguridad ciudadana y bienestar común (agua, vivienda y comida”.

“Hoy Cristo, sigue crucificado con la “corrupción” generalizada de nuestro país. Lo último que hemos escuchado es que el Estado dominicano está utilizando nuestros recursos, nuestros impuestos, en las campañas reeleccionistas. Parece que sólo los “corruptos” pueden ser parte del Estado dominicano, pues todos justifican ese modo de proceder”, expresa el documento preparado para la ocasión del Viernes Santo.

También, señala que “Hoy Cristo, sigue crucificado en la falta de “educación formal” para nuestros hijos/as. No hay presupuesto para la educación del pueblo. Nuestras escuelas están llenas de precariedades, pero eso no es importante, eso no es prioridad para nuestros gobernantes”. Y puntualiza que “Hoy Cristo sigue crucificado por la falta de “salud” para nosotros los pobres. Ir al Hospital público implica llevar el bolsillo lleno de dinero, pues tenemos que comprar casi todos los medicamentos”.

Finalmente las once parroquias de la zona norte de la capital que este Viernes Santos celebraron el Vía Crucis afirmaron que estas y otras cruces personales nos invitan a vivir como comunidad cristiana este Vía Crucis. “La buena noticia es que este “pecado estructural” no detiene a Cristo, todo lo contrario, entra con la esperanza de vencer el pecado a través del amor y la justicia. Cristo se hace un cuerpo con sus amigos y amigas para que venzan el miedo, la tibieza, el pecado y renazca el hombre y la mujer nueva que busca sembrar justicia y amor, verdad y libertad”.

“Por eso, con este Vía Crucis no queremos alienarnos de la realidad; todo lo contrario queremos ser fermento del evangelio, presencia de Cristo que quiere arrancar el pecado con la misma fuerza que Cristo entregó su vida por nosotros. Cualquier otra cosa es puro conformismo – mediocricidad. Queremos vencer el miedo a la muerte y abrazar la Cruz de Cristo, queremos sembrarnos como Cristo se sembró en el madero para así generar una vida nueva y justa en medio de la corrupción, de la falta de educación, salud y bienestar que sufre nuestro pueblo. Cristo es el “camino, la verdad y la vida”, que nos invita a entregarnos como El se entregó en Jerusalén.