Sadam Husein y colaboradores se declaran inocentes ante tribunal

Por miércoles 19 de octubre, 2005

Bagdad, (EFE).- La esperada primera vista del juicio contra Sadam Husein y sus siete colaboradores más allegados ha durado sólo tres horas, suficientes para que los acusados dejaran claro que no reconocen al tribunal y se declararan inocentes

El depuesto dictador inició su comparecencia recitando, de memoria, un verso del Corán, libro sagrado de los musulmanes, para explicar que aunque todos sus enemigos se alíen en su contra, él mantendrá la fe en Dios, lo que le evitará, según el verso que recitaba, cualquier peligro.

"En el nombre de Dios, el clemente y el misericordioso. Les dijeron a los creyentes que se habían reunido contra ellos y temieron. Pero Dios aumentó su fe y dijeron 'Dios nos protegerá'", recitó Sadam con gesto desafiante al tribunal.

El antiguo presidente fue entonces interrumpido por el presidente del tribunal, Razgar Mohamed Amín, que no le permitió continuar con la recitación.

Sadam Husein, el único de los ocho acusados que iba vestido con una chaqueta, rechazó reconocer al tribunal que le juzga e insistió en que él es el presidente de Irak.

El mandatario depuesto de Irak rechazó pronunciar su identidad completa ante el tribunal -en particular se negó a dar su pertenencia tribal-, y espetó al presidente: "no te reconozco ni a tí ni al tribunal que presides".

"Tampoco reconozco la agresión contra Irak, y conservo mi derecho constitucional como presidente de Irak a no responder a tus preguntas, pues lo que se ha construido sobre el vacío, vacío está".

Con una poblada y canosa barba, Sadam Husein volvió a mostrarse, como en anteriores comparecencias, muy desafiante ante el tribunal.

Así, tras su primera declaración, el ex-presidente se negó a sentarse cuando el presidente se lo ordenó, y afirmó que "nunca se cansa" y que llevaba despierto desde las dos de la madrugada esperando el inicio del juicio.

Los otros siete responsables del Gobierno que comparecen junto a él, vestidos con la chilaba tradicional árabe, protestaron ante el tribunal porque "los responsables de las medidas de seguridad" habían impedido que entrasen en la sala con el turbante que vestían.

"El turbante es el símbolo de mi identidad árabe", espetó Auad Al Bandar, antiguo magistrado del Tribunal Revolucionario, al presidente del Tribunal Especial.

Ante las protestas, el presidente del tribunal decidió acceder a que los acusados se pusieran los turbantes que les habían retirado a la entrada de la sala.

Los ocho acusados estaban sentados en tres filas de sillas distribuidas dentro de tres recintos con rejas metálicas similares a jaulas de color blanco.

Tras la declaración de Sadam, sus siete antiguos subordinados debían presentarse ante el tribunal y declarar si eran inocentes o culpables, aunque siguieron el guión marcado por el depuesto dictador.

Su hermanastro, Barazan Ibrahim al Hassan al Tikriti, responsable de los servicios de inteligencia, se limitó a decir al juez que "usted es un hombre magistrado, así que no le voy a dar mi nombre y mi dirección porque ya están en su poder".

Más conciso todavía fue el antiguo vicepresidente de la república, Taha Yasin Ramadán, que se limitó a decir que "repito todo lo dicho por el señor presidente, Sadam Husein".

Tras las comparecencias de los acusados, el Tribunal Especial pospuso el proceso hasta el 28 de noviembre, tras una petición en este sentido de los abogados de la defensa, informaron fuentes de la defensa.

El jefe del equipo defensor, Jalil al Duleimi, ya había advertido ayer de que pensaba pedir un aplazamiento "de tres meses" para poder preparar sus alegatos, pues se quejó de no haber tenido tiempo de hacerlo ni le habían permitido reunirse con Sadam para preparar una defensa conveniente.

La primera comparecencia de Sadam fue recibida con una mezcla de tristeza y orgullo por sus familiares que viven en Ammán.

Fuentes próximas a la familia afirmaron que Rana y Ragad Husein, hijas de Sadam, lloraron al ver la primera comparecencia de su padre, aunque expresaron su orgullo por las respuestas dadas por ante un tribunal que no reconocen. EFE