Sandy, NY, y el cambio climático

Por Carlos Luis Baron lunes 5 de noviembre, 2012

Cuando el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) nos convocó en 1994 a la primera reunión continental en el Instituto de Pesquisas Espaciales, en Sao José dos Campos, Sao Paulo, Brasil, para analizar y acordar las metodologías para el cálculo de las emisiones de gases de efecto invernadero producidos por cada país, ya era evidente que la amenaza climática del incremento de la temperatura del planeta tierra era muy seria, y muy poco conocida.

Y es que el desarrollo industrial nos ha convertido en un mundo dependiente de los combustibles fósiles, los cuales al ser quemados para producir energía eléctrica y para mover nuestros autos, liberan altos volúmenes de dióxido de carbono (CO2), que sumados a las emisiones de gas metano (CH4) de la agricultura arrocera y de la descomposición de materias orgánicas, y a los óxidos nitrosos, forman una capa exterior que permite la entrada a la tierra de la radiación solar, pero bloquean la salida de una parte de esa misma radiación reflejada, lo que gradualmente calienta el planeta como un invernadero.

Cuando se firmó el Protocolo de Kioto, en diciembre de 1997, se acordó reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de los principales pai´ses industrializados con el fin de que en el período comprendido entre el 2008 y el 2012 esas emisiones descendieran 1.8% por debajo de las emisiones registradas en 1990, pero Estados Unidos, uno de los mayores productores de estos gases, aunque lo firmó, su Congreso no lo ratificó; y Canadá, otro de los principales productores de estos gases, abandonó de inmediato para no pagar multas.

Justo al final del 2012, cuando se cumple el primer tramo incumplido del Protocolo de Kioto, Estados Unidos, un país que ha subestimado el cambio climático, ha sido duramente afectado en sus costas norestes por el huracán Sandy, un fenómeno meteorológico atípico, formado en las aguas occidentales del mar Caribe, y que luego de pasar por Jamaica, Cuba y las Bahamas, entró a New York y New Jersey, tal y como estaba pronosticado con mucha antelación por los modelos numéricos de trayectoria ciclónica, y la destrucción ha sido inmensa.

Cerca de 100 muertes, más de 8 millones de hogares sin energía eléctrica, 40 mil personas sin hogar, sin agua y sin alimentos en medio de un frío congelante, miles de viviendas destruidas en Long Island, Long Beach, Staten Island y Atlantic City, inundaciones nunca vistas en las estaciones del Metro de New York localizadas en el bajo Manhattan, escasez de combustibles en el 40% de las estaciones y largas filas para obtener combustible, son algunos de los traumas dejados por Sandy.

Es la peor tragedia natural sufrida en las ültimas décadas por los neoyorquinos, quienes a partir de ahora tendrán que prepararse para verse afectados más frecuentemente por fenómenos meteorológicos extremos fruto del cambio climático, pues el incremento de las temperaturas en la superficie de los océanos y mares habrá de producir anualmente mayor cantidad de vapor de agua, mayores corrientes convectivas y mayor cantidad de tormentas y huracanes que cada vez se moverán más al norte con la facilidad que le han de proporcionar las aguas marinas que hoy son más cálidas que ayer, pero menos cálidas que mañana.

Con los estragos dejados por el huracán Sandy, los habitantes del Noreste norteamericano, incluyendo Estados Unidos y Canadá, países que dieron la espalda al Protocolo de Kioto, han comenzado a vivir y sufrir, en carne propia, los demoledores efectos del cambio climático, y ya no se podrá decir que se trata de una teoría extremista que busca intimidar a la ciudadanía y a los gobernantes, sino que el cambio climático es una cruda realidad que debemos afrontar y comenzar a solucionar de manera conjunta.

Mientras tanto, los caribeños, que sí estamos muy acostumbrados a los fenómenos meteorológicos extremos, tendremos que aceptar que cada año, entre mayo y diciembre, seremos amenazados por más ciclones que cada vez serán más severos y más destructivos.

Sandy nos ha recordado a todos que el cambio climático es una realidad que no debemos seguir ignorando.