Sangre de San Genaro, Sismos y Erupciones Volcánicas

Por Carlos Luis Baron lunes 2 de enero, 2012

Cuenta la historia napolitana que San Genaro fue un arzobispo de Benevento que en el año 305 de nuestra era fue decapitado por orden del emperador romano Dioclesiano, por lo que en el siglo V San Genaro fue declarado mártir y patrono de la ciudad italiana de Nápoles.

A partir del año 1337 los cristianos napolitanos comenzaron a conmemorar su martirio, encontrándose un primer relato de un ciudadano anónimo de Nápoles donde se dice que: "En el día decimoséptimo de agosto de 1389 hubo una gran procesión para celebrar el milagro realizado por Nuestro Divino Señor con la sangre de San Genaro. La sangre, que está guardada en una ampolla, se volvió líquida tal como si estuviera en el cuerpo vivo de Genaro aquel mismo día".

A partir de esa fecha surgió la leyenda de que una mujer habría recogido la sangre del mártir luego de ser decapitado, pues era usual que los parientes de los cristianos decapitados por los romanos recogieran su sangre y la almacenaran en una pequeña ánfora de cristal que colocaban al lado del sepulcro, y que esa "sangre seca" está colocada en dos ampollas de vidrio, una que contiene apenas algunas gotas, mientras la otra está llena hasta 2/3 de su capacidad.

Tres veces al año la "sangre seca de San Genaro" es expuesta para la veneración de los napolitanos: el sábado anterior al primer domingo de mayo (procesión del traslado de San Genaro), el 19 de septiembre (en conmemoración de su martirio) y el 16 de diciembre (fiesta patronal de la ciudad).

En cada una de estas ceremonias religiosas los participantes invocan al santo y piden el milagro de la licuefacción de la sangre seca, pues existe la creencia de que si la sangre seca no se licúa puede producirse un gran terremoto en Nápoles o una gran erupción del temido volcán Vesubio, ya que de acuerdo a la leyenda, las cinco veces que la sangre no se licuó hubo terremotos, o erupciones volcánicas, o desastres en la ciudad, como el terremoto múltiple de 1980.

Durante siglos, este fenómeno de licuefacción llamó la atención de científicos y creyentes, aunque nadie encontraba una respuesta válida al cambio de estado físico de "la sangre", salvo "un milagro", porque es conocido que la sangre coagulada no se licúa de forma natural.

Es sabido que algunas substancias gelatinosas tienen la propiedad de licuarse cuando son agitadas mecánicamente y luego solidificarse cuando están en estado de reposo, y esa propiedad, que es llamada tixotropía, fue planteada como respuesta en el año 1991 por Luigi Garlaschelli, de la Universidad de Pavia; Franco Ramaccini, de Milán; y Sergio Della Sala, del Hospital San Paolo de Milán, quienes publicaron un artículo en la revista Nature en el cual describían la propiedad tixotrópica de una substancia química que bien podría reproducir el popular fenómeno napolitano de la licuefacción de la "sangre seca de San Genaro".

Estos científicos prepararon una solución coloidal de Hidróxido de Hierro, FeO(OH), de color rojo sangre, para la cual utilizaron cloruro de hierro (FeCl3) presente en las cenizas y rocas volcánicas vecinas al volcán Vesubio, carbonato de calcio (CaCO3) de la piedra caliza, y cloruro de sodio (NaCl) de la sal común obtenida por evaporación del agua de mar, y completaron con agua destilada, libre de minerales, la que también puede ser sustituida por agua de lluvia, pues el agua de lluvia, generada por la evaporación del agua de mar, está libre de minerales que puedan alterar la composición química de la solución coloidal.

Esta solución artificial gelatinosa entra en estado líquido cuando es agitada lateralmente, similar al efecto producido cuando las ampollas de cristal que contienen la "sangre seca de San Genaro" son movidas lateralmente al retirarlas de la bóveda donde se almacenan, lo que implica que en realidad el contenido de las ampollas está siendo sometido a una suave agitación mecánica lateral, que produce como resultado final un efecto de licuefacción, entendido como "un milagro", pero que bien podría ser un efecto tixotrópico de una solución química artificial elaborada por un alquimista medieval que tenía acceso a minerales comunes y corrientes disponibles en la zona volcánica de Nápoles.

Los especialistas en geología, geotecnia y mecánica de suelos, sabemos que las arcillas, constituidas mayormente por aluminosilicatos, en mayor o menor medida tienen propiedades tixotrópicas, y que al ser remoldeadas bajo condiciones de humedad se comportan como un fluido viscoso, aunque luego de estar en reposo recuperan su rigidez.

También sabemos que toda solución que contenga hidróxido de hierro adquiere color rojo sangre, como se observa en las aguas que salen de las minas sulfurosas, como la de Cotuí.

Pero la respuesta final la tiene la iglesia católica, la cual hasta ahora ni admite ni niega "el milagro", pudiendo autorizar nuevos ensayos de espectrofotometría de absorción atómica, y ensayos de difractometría de rayos X donde la hemoglobina muestra un pico único e inconfundible que es característico de la sangre, aunque los terremotos y las erupciones volcánicas son fenómenos geodinámicos naturales que responden a las corrientes magmáticas incandescentes del interior del planeta tierra, y nada tienen que ver con la tixotropía que se produce en las ampollas napolitanas contentivas de la "sangre seca de San Genaro".