Sartori advierte “agresividad” nuevo Papa y pide separar poderes

Por jueves 20 de octubre, 2005

Oviedo (España), (EFE).- El politólogo italiano Giovanni Sartori, que mañana recogerá en Oviedo el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, advirtió hoy de la "agresividad" del Papa Benedicto XVI y defendió que se mantenga "la tradicional separación entre Estado e Iglesia".

Sartori, considerado uno de los más prestigiosos especialistas en ciencia política de Italia, reconoció que Occidente tiene "raíces cristianas", pero rechazó que estos principios se incluyan en la Constitución Europea como se ha planteado desde algunos ámbitos.

Sartori no es "partidario de incluir las raíces religiosas en la Constitución Europea, porque no es correcto históricamente y es peligroso colocar en un documento jurídico principios religiosos".

A su juicio, Italia "tiene la desgracia de tener el Vaticano en casa" y advirtió de que se está produciendo una "reconquista" desde la religión porque la política en su país "tiende a ceder ante la Iglesia".

"Existe mucha agresividad por parte del nuevo Papa, que se mete mucho en la política italiana y dice cómo hay que votar, algo que la Iglesia siempre ha hecho, pero ahora de forma mucho más abierta", manifestó Sartori.

El politólogo defendió "la tradicional separación entre Estado e Iglesia" porque, dijo, "se está difuminando y violando".

Sartori fue distinguido el pasado 8 de junio con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en reconocimiento a su teoría sobre la democracia y por su compromiso con las garantías y las libertades de la sociedad abierta.

Rechazó el proyecto federalista puesto en marcha en su país y dijo que esta reforma promovida por la Liga Norte y que la nueva Constitución impone a todo el país "es pésima".

"Todos los estados federales que funcionan nacieron como tales, caso de Estados Unidos y Alemania, y no conozco un solo caso feliz de regreso desde el centralismo hacia la descentralización federalista; no lo ha hecho nadie y desde luego no les va a salir a los italianos porque es algo muy complejo", reflexionó.

El autor de obras como "La sociedad multiétnica" y "Homo videns: la sociedad teledirigida" alertó sobre el problema que representa para Europa la inmigración, y dijo que "si los costes no fuesen prohibitivos hasta 400 millones de africanos estarían encantados de desembarcar en Italia".

"Lo que está claro es que se trata de un flujo que ningún país puede digerir, y el problema de España es que tiene fronteras en Ceuta y Melilla (ciudades limítrofes con Marruecos), donde se está cara a cara con este problema dramático", concluyó.EFE