Schwarzenegger se la juega mañana en polémico referéndum

Por lunes 7 de noviembre, 2005

San Francisco (EEUU), (EFE).- Arnold Schwarzenegger se enfrenta mañana, martes, a unos comicios especiales en los que los votantes decidirán sobre varias medidas propuestas por él y que suponen el pistoletazo de salida a la campaña para su reelección como gobernador de California.

Schwarzenegger insiste en que este conjunto de medidas es el primer paso para acabar con los problemas estructurales que sufre un estado con un sistema político anquilosado y necesitado de alguien "de fuera" para terminar con los politiqueos y velar por el bien de todos.

"Vine a Sacramento (la capital de California) no para mantener el 'status quo' (…), sino para arreglar el sistema y unir a demócratas y republicanos", señaló Schwarzenegger en una aparición televisada este domingo.

Pero para sus adversarios, esto no son más que cuentos chinos.

Sus enemigos consideran que lo único que pretende con el costoso referéndum del martes -en el que "Gobernator" se ha gastado más de siete millones de su propio bolsillo- es acaparar más poder.

El portavoz por el Partido Demócrata Fabrián Núñez, una de las voces más críticas, cree que el referéndum es un derroche de decenas de millones de dólares y "una manera de atacar a las enfermeras, los maestros, bomberos y policías de California".

De esta opinión parecen ser buena parte de los votantes californianos, a juzgar por las últimas encuestas que indican que las cuatro propuestas del gobernador saldrán derrotadas.

Se trata de medidas que, en esencia, buscan dificultar a los maestros de escuelas públicas la consecución de una plaza fija; limitan las contribuciones de los sindicatos; dan más poder al gobernador para manejar los presupuestos generales, y permiten que los jueces retirados, en lugar de los legisladores, se hagan cargo del diseño del mapa electoral.

Las cuatro iniciativas son de gran importancia para el futuro de California, pero Schwarzenegger se juega todavía más: este encuentro con las urnas se considera el inicio de la campaña para su reelección por otros cuatro años, en los comicios del 2006.

Justo cuando se cumple un año desde que se hiciera con las riendas de California, tras unas tumultuosas y sonadas elecciones especiales que supusieron la destitución del entonces gobernador Gray Davis, se ha dado la vuelta a la tortilla.

Schwarzenegger comenzó en la cima, y su estado de gracia entre los votantes fue tal que muchos compararon su buena fortuna con la del otro actor que también gobernó California, Ronald Reagan, y sus partidarios comenzaron una campaña por una reforma de la Constitución de EEUU que permitiese al ex culturista, de origen austríaco, llegar a la Casa Blanca.

Pero todo esto pertenece al pasado.

Las últimas encuestas muestran que solamente el 36 por ciento de los votantes registrados (en EEUU es necesario registrarse para votar) cree que este referéndum permitiría emprender las reformas que necesita California.

Por contra, el 51 por ciento considera que Schwarzenegger pretende sacar ventaja política de él, y lo considera un derroche.

De acuerdo con estas sondeos, el 55 por ciento de los votantes no planea reelegir al gobernador, frente al 36 por ciento que sí tiene intención de hacerlo.

Y es que cuando llegó al poder muchos le vieron como un salvador que acabaría con la mediocridad de una clase política muy poco querida por los votantes, pero él mismo parece haberse convertido en parte del problema que afecta al estado más rico y poblado del país.

La hartura de los ciudadanos llega tras una intensa campaña en la que los maestros, enfermeras y otros empleados públicos -los mismos a los que en su día Schwarzenegger calificó de "intereses especiales"- han criticado duramente al gobernador.

Al margen de los sindicatos, los numerosos deslices de Schwarzenegger -al llamar a los legisladores "mariquitas", por ejemplo- le han salido muy caros ante sus constituyentes.

La elección especial ha dado un gran empujón a sus contendientes demócratas, que disfrutan de porcentajes de popularidad mucho más altos que el gobernador.

Un impulso que también alcanza a las dos figuras de Hollywood que podrían presentar oficialmente su candidatura para las elecciones del 2006, los actores Warren Beatty y Rob Reiner. EFE