Se impone una profunda reflexión ciudadana, en este país de todos

Por Carlos Luis Baron miércoles 25 de julio, 2012

¡Lo increíble sería para muchos!, que acciones tan preocupantes como esas, no ocurrieran en el marco persuasivo de la corruptela, lenidades y desaprensiones, a todos los niveles, en las que últimamente, de ordinario hemos venido viviendo en este país.

Esa se podría calificar, como una respuesta apropiada a la afirmación que hace el señor Hugo López Morrobel. “Eso no puede ser verdad”, como título del juicioso trabajo que publicara en su columna “Radar Deportivo”, correspondiente a la edición de fecha 24-7-12, del periódico “El Día”.

La realidad es que, lo allí expuesto, de comprobación más que fehaciente a simple vista en la mayoría de los casos, debe mover a una gran reflexión a todos los dominicanos, principalmente la juventud, para ver de qué manera se puede comenzar a combatir de frente esas actitudes desaprensivas a las que él se refiere en su exposición, ya que de lo contrario, las migajas que quedarán de esta nación serán muy pocas en el corto tiempo.

Él señala con cierta precisión, algunos de los alarmantes delitos: robos, corrupción estatal, y la repartidera de los bienes públicos entre los políticos gobernantes de turno, que se han venido verificando durante los últimos lustros, sin que se advierta, agregaríamos nosotros, una sería actitud o disposición combativa por parte de nadie en esta República, que tantos consideran estar a la deriva.

Sólo se escuchan muchos ba, bla, bla al respecto, como los allantes coyunturales que se estilan con frecuencia, tales como lo que hora se registran, procedentes del elefante blanco burocrático denominado “Dirección Nacional de Persecución de la Corrupción Administrativa”, precisamente en medio de un período de transición, que jamás habrán de prosperar en el contexto del actual sistema político-judicial nuestro, caracterizado por las amarraderas “cobertoras” de siempre; los apañamientos presupuestados, como las indulgencias o lenidades de que disfrutan muchos personajes en este país, producto de las condiciones económicas influyentes que ostentan.

Cualquiera se preguntaría, sobre el caso particular del complejo deportivo “La Barranquita”, de Santiago de los Caballeros, al que el articulista hizo alusión de manera directa, y el cual se encuentra en completo estado de abandono. ¿Y cómo es posible que ahora ese lugar, que le costó tanto dinero a esta nación, esté “siendo vendido por solares?, según la denuncia que se hace, y la reseña que aparece sobre el particular en el mismo medio de comunicación, sin que aún nadie competente haya dicho hasta el momento, “esta boca es mía”, como el mismo autor señala, en una publicación posterior (“¡Increíble!”, del 25-7-12).

Pero, se tendrían otras interrogantes, probablemente más interesantes aun, siendo la primera, entre otras, ¿quién en realidad autorizó el parcelamiento y venta de esos terrenos?; ¿cuál sería el actor principal en ese negocio?

No habría que ser muy inteligente para pensar que, de seguro deberá ser un alto político muy influyente, o con gran capacidad de decisión, para poder llevar a cabo acciones de tal naturaleza. ¡Ese no es un asunto de segundones, o carga maletines!

Y, la otra pregunta que procedería formularse en ese mismo orden podría ser, ¿es que los dominicanos vamos a permitir que algunos de estos político de nuevo cuño que nos gastamos nosotros aquí, se repatartan el país por pedazos, y los monten en barcos, para trasladarlos a las fincas de su propiedad en otras latitudes?

La final sería, ¿es que ya no quedamos hombres aquí para defender el patrimonio público de esta nación? ¡Tarea!

www.RFCaminemos.WorldPress.com