Secretaría Fuerzas Armadas enaltece memoria Leo Reyes

Por sábado 5 de abril, 2008

El secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, teniente general Ramón Antonio Aquino García, inauguró este viernes 4 la Sala de Prensa Luìs Leonidas Reyes Jiménez. El alto jefe militar estuvo acompañado por los altos mandos militares, la Presidenta del Colegio de Periodistas Licenciada Mercedes Castillo y los familiares del fallecido Leo Reyes.

Tanto la Presidenta del Colegio Mercedes Castillo como Arístides Reyes, hermano del fallecido Leo agradecieron el gesto de las Fuerzas Armadas, en la persona del teniente General Aquino García. Este importante y merecido reconocimiento a Leo constituyen un gesto trascendental de la sede castrense, ya que este comunicador dedicó los últimos años de su vida a la proyección de las actividades de los militares, al tiempo que propició el acercamiento de los mismos con los comunicadores.

La Sala de Prensa está equipada con modernas computadoras separada por cubículos y una pantalla gigante, sistema de circuito cerrado, así como micrófonos y un podium lo que le brindará a los comunicadores y sus respectivos medios, facilidades que agilizará su trabajo.

Con el nombre de Luìs Leonidas Reyes Jiménez (Leo Reyes) este pequeño espacio convertido en Sala de Prensa de la sede militar, la primera que se tenga conocimiento en la historia contemporánea castrense, no solo se exalta la memoria de este insigne comunicador, amigo y compañero sino al periodismo dominicano y especialmente a los comunicadores que día a día se esfuerzan, para mantener a la ciudadanía enterada de las actividades de las instituciones armadas desde esta importante sede militar.

Pero además se le da un espacio de esta secretaría donde Leo pernoto que estoy seguro que constituye una de las satisfacciones que más él anheló, estar cerca de los militares que tanto defendió y amo por lo que muchas generaciones conocerán la trayectoria de este excelente cronista periodístico y su obra no morirá.

Parece que fue ayer cuado nos juntábamos en la esquina, en la segunda planta, al lado de la ventana, y nos esperábamos, quienes llegaban primero esperaba a los demás, para comentar y conseguir la noticia del día. Casi siempre Leo era quien llegaba primero y así nos los hacia saber porque le proporcionaba una gran satisfacción y orgullo.

Arribar en la mañana temprano a la secretaría era un deber, cual soldado obedientes para conseguir las primeras noticias y enterases de los últimos acontecimientos, con lo que le daba color, brillo y belleza a sus excelentes notas periodísticas. Al cumplirse un año de su ausencia física, debo decir qué quienes, tuvimos el privilegio de compartir con él en esta secretaría; no, nos hemos podido recuperar, todavía de su partida, y el inmenso vació que con ella dejó.

Como dice una canción de Alberto Cortés cuando un amigo se va deja un espacio vació, que no la puede llenar ni la llegada de otro amigo. Leo representaba para todos nosotros, más que un periodista, fue un ente de equilibrio, mediador de conflictos, consejero y una orientación permanente que nos guiaba y señalaba la luz, cuando nos encontrábamos perdidos.

Un hombre, Un Padre, y un Amigo muy especial, y es que poseía algo que los caracterizaba, y era esa extraordinaria capacidad de escuchar a todos. Si alguien tenia algún problema, no importa de que índole. No le importaba, si era laboral, familiar, si se nos presentaba un inconvenientes, hay siempre estaba la experiencia, la inteligencia y los años de Leo para darnos el mejor consejo.

Y además constantemente había una anécdota que nos hacia reír por muy mal, que nos pudiéremos sentir en ese momento y era en esos precisos escenarios, donde él se las ingeniaba para sacarnos una sonrisa. Pero creo que hablar de Leo nos tomaríamos mucho tiempo, y paginas ya que fue un personaje muy pintoresco. Los viajes a la Frontera, el chivo guisado, los palos noticiosos, todas las cosas tan especiales que venían de él. Sus bastos conocimientos de la cultura haitiana, su problemática, así como el dominio de su cultura y su lengua.

La defensa a nuestro lenguaje, siempre empeñado a que nos expresemos con precisión, claridad con la mejor educación dándole al ejercicio del habla, la comunicación una experiencia especial y fascinante. Por esa y otras razones, era tan difícil resistirse a escuchar una conversación de Leo porque cada una de ella se convertía en una cátedra, él fue un maestro de todos nosotros

Finalmente creo que esta impresionante Sala de Prensa que lleva el nombre de este brillante comunicador de la cual en vida se hubiese sentido muy complacido, y orgulloso estaría tan fascinado como cada uno de nosotros. Por lo que es mi pensar que la mejor forma de honrar su memoria es darle un excelente uso, con lo que su memoria se agigantará estoy seguro que donde quiera que se encuentre su corazón y su espíritu, se sentirá muy complacido.

Gracias al alto mando militar encabezado por el teniente general, Aquino García un hombre que a demostrado una gran sensibilidad con los periodistas. Al general Miguel A. Cordero Mejia por el gran esfuerzo para que esta Sala se terminara a tiempo, sacrificando mucho de su ocupado tiempo uno de los más eficientes colaboradores de esta gestión y a todos lo que de una manera, han sacrificado su tiempo para mejorar el trabajo de los comunicadores en sentido general especialmente al general de brigada Miguel E. Encarnación de la Rosa director de Relaciones Pùblicas de la SEFA.

Luìs Leonidas Reyes Jiménez (Leo Reyes) de ayer, de hoy de mañana y de siempre.

Muchas Gracias.

Cuando un amigo se va

queda un espacio vacío

que no lo puede llenar

la llegada de otro amigo.

Cuando un amigo se va

queda un tizón encendido

que no se puede apagar

ni con las aguas de un río.

Cuando un amigo se va

una estrella se ha perdido

la que ilumina el lugar

donde hay un niño dormido.

Cuando un amigo se va

se detienen los caminos

se empieza a revelar

el duende manso del vino.

Cuando un amigo se va

galopando su destino

empieza el alma a vibrar,

porque se llena de frío.

Cuando un amigo se va

queda un terreno baldío

que quiere el tiempo llenar

con las piedras del hastío.

Cuando un amigo se va

se queda un árbol caído

que ya no vuelve a brotar

porque el viento lo ha vencido.

Cuando un amigo se va

queda un espacio vacío

que no lo puede llenar

la llegada de otro amigo.